PROGRESO.— Detrás de la mala temporada langostera opera una mafia.
Se trata de piratas dedicados al saqueo de langosta y caracol en la zona del Parque Nacional Arrecife Alacranes, base de operaciones de las cooperativas pesqueras autorizadas.
En ese punto, unos 60 pescadores furtivos, a bordo de unas 20 lanchas rápidas y sin matrícula, extraen de manera ilegal grandes cantidades del crustáceo, molusco, mero, negrillo y otras especies de escama.
Así lo denunció públicamente Mariano Canul Uicab, presidente de la Federación Regional de Cooperativas Pesqueras del Centro y Poniente de Yucatán.
El primer viaje de la temporada resultó catastrófico, remarcó Canul Uicab, quien también es un experimentado buzo langostero. Los barcos “Propemex Y1G” y “Propemex Y6G” retornaron a puerto con capturas de apenas 500 y 600 kilogramos, respectivamente, un volumen muy bajo que representa apenas la tercera parte de lo que normalmente se obtiene en el arranque de la pesquería.
Saqueo en Alacranes
Históricamente, cuando la temporada arranca el 1 de julio, las embarcaciones mayores capturan entre 1,500 y 1,800 kilos en su primer viaje. Sin embargo, este año el desplome en los volúmenes apenas alcanza para cubrir los gastos de operación, considerando que la inversión promedio para la salida de cada barco fue de 200,000 pesos.
“Para colmo de males, el precio de la langosta también está bajo: se paga a 500 pesos el kilo, contra los 650 pesos que esperábamos para el arranque”, explicó el dirigente pesquero.
Para Canul Uicab, la única explicación de la baja captura y el desplome de los precios es la actividad de los furtivos, a quienes calificó directamente como piratas.
Estos pescadores ilegales extraen el producto durante todo el año y lo venden a precios muy por debajo del mercado regular, lo que inunda las plazas comerciales, un problema similar a la que ocurre con la temporada de pulpo.
El líder pesquero detalló que operan al menos 20 lanchas rápidas con tres tripulantes cada una. Ahora que se inició el período legal, los buzos de las cooperativas se percataron de la escasez del crustáceo porque los furtivos prácticamente arrasaron con el recurso antes del tiempo permitido.
Los indicios apuntan a que detrás de estos pescadores ilegales existe una red delictiva bien organizada en la zona de Alacranes.
Pitazos a los furtivos
“Cuando la autoridad marítima o de vigilancia se aproxima, alguien les avisa a los furtivos y huyen; una vez que las patrullas se retiran, los piratas retornan para continuar con el saqueo”, acusó el dirigente.
De acuerdo con los reportes que recibe la federación, cada lancha ilegal logra extraer entre 200 y 300 kilos de langosta por viaje, además de caracol y especies de escama, todo ello mediante embarcaciones que carecen de permisos de pesca y matrículas visibles, operando por completo fuera de la ley.
A la inseguridad se suma otro conflicto para los langosteros autorizados que trabajan en el arrecife.
Los pescadores Donato Polanco y Joaquín Lira señalaron que inspectores de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) intentan retirar los barcos pesqueros de las inmediaciones de las islas de Alacranes.
Los afectados recalcaron que esta medida es injusta, ya que cuentan con las concesiones y permisos federales vigentes para fondear en esa zona.
