• La Casa Protección de la Joven María Suárez Molina requiere ampliar su población antes de mediados de agosto para seguir en funcionamiento
  • La disminución de residentes y el alza de los costos de operación comprometen la continuidad de la institución, ubicada en La Mejorada

La Casa Protección de la Joven María Suárez Molina, que durante 75 años ha brindado alojamiento y formación a estudiantes foráneas, enfrenta uno de los momentos más delicados de su existencia.

La disminución en el número de residentes y las necesidades de mantenimiento del edificio, en el barrio de La Mejorada, tienen a la institución ante la posibilidad de cerrar sus puertas si en las próximas semanas no aumenta su población o consigue apoyos económicos.

En entrevista con Diario de Yucatán, la hermana Francisca Cabrera, directora de la casa, señala que el principal desafío es financiero, por los elevados gastos de mantenimiento de un inmueble y al incremento constante en los costos de operación.

Además, enfrentan dificultades para atraer nuevas residentes debido a que cada vez existen más opciones educativas en línea y universidades en el interior del estado, lo que reduce la necesidad de que las jóvenes se trasladen a Mérida.

Actualmente la casa tiene capacidad para albergar de 40 a 45 mujeres, pero únicamente viven ahí 23 jóvenes mayores de 18 años, aunque también recibe a mujeres que necesiten hospedaje mientras trabajan.

La cuota mensual es de $2,750, que incluye alojamiento y tres alimentos de lunes a sábado.

Según la directora, este costo representa un apoyo importante para las familias, pero resulta insuficiente para cubrir todos los gastos de la institución.

La historia de la casa se remonta a hace tres cuartos de siglo cuando fue fundada por la señora María Suárez Molina con el padre Ávila y otras personas.

Desde entonces han pasado por el lugar más de 1,000 jóvenes, entre ellas profesionistas que hoy ocupan cargos relevantes en los sectores público y privado.

Con emoción, destaca el legado de la institución. “La verdad se apachurra mi corazón que digan, como todo el esfuerzo y el sacrificio que hicieron, que deben estar orando por nosotros para que esto continúe para más generaciones”.

“De aquí han salido chicas exitosísimas como la actual tesorera del municipio, la gerente de la Ford y muchas que tienen puestos muy relevantes”.

Su origen: rescatar a jóvenes vulnerables

La misión de la casa no siempre fue la misma. La hermana Francisca Cabrera relata que originalmente fue creada para proteger a jóvenes en situación de vulnerabilidad.

“Al principio lo que hicimos fue rescatar chicas de la calle, jóvenes trabajadoras que venían engañadas para un trabajo y después las prostituían o chicas de la calle. Me tocó mucho trabajar con chicas que me traía la Fiscalía, hacían hasta cinco, seis años acá. La casa solventaba todo eso, la casa daba becas, pero ahora no podemos estar dando becas. Ese era el objetivo”, señala.

Con los años, la institución modificó su modelo de atención para convertirse exclusivamente en una casa para estudiantes y, en algunos casos, para mujeres trabajadoras, con el propósito de ofrecer un ambiente más adecuado para la formación y la convivencia.

Además del alojamiento, la casa mantiene un modelo de acompañamiento familiar. Las jóvenes deben ingresar con autorización de sus padres o tutores, quienes permanecen involucrados durante su estancia.

La institución se define como una casa formativa, donde existe libertad, aunque también reglas de convivencia, horarios y comunicación permanente con las familias.

La directora recalca que las cuotas de las residentes ya no alcanzan para cubrir gastos como electricidad, seguros y reparaciones.

“Con las cuotas realmente es muy difícil sostener la casa. El mes que pasó pagamos $11,000 de luz, $15,000 de seguro porque la gente está asegurada, el personal está asegurado. Entonces hay muchos gastos. Antes yo iba con $500 al súper y me llenaba mi canastita. Ahora ya no”, comenta.

Ante esta situación, la institución busca patrocinadores que puedan financiar la estancia o los estudios de algunas jóvenes, como ocurría años atrás con organizaciones internacionales que otorgaban becas.

Asimismo, mantiene abiertas sus puertas para quienes deseen conocer el lugar y constatar las necesidades de mantenimiento que presenta el edificio.

La hermana señala que la continuidad de la casa depende de incrementar de manera significativa el número de residentes antes de mediados de agosto.

Para más información, se puede llamar al 9999-28-58-84 o consultar la página de Facebook “Protección de la Joven María Suárez Molina”.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.