Cifras preliminares del Inegi indican que la tasa estandarizada de los suicidios en Yucatán pasó de 14.2 a 10.4 casos por cada 100 mil habitantes de 2024 a 2025. Un especialista pide estudiar las causas del descenso. En la foto, una pasada marcha en el Monumento a la Patria para concienciar sobre la prevención del suicidio
Cifras preliminares del Inegi indican que la tasa estandarizada de los suicidios en Yucatán pasó de 14.2 a 10.4 casos por cada 100 mil habitantes de 2024 a 2025. Un especialista pide estudiar las causas del descenso. En la foto, una pasada marcha en el Monumento a la Patria para concienciar sobre la prevención del suicidio

Después de que Yucatán por muchos años mantuviera una tendencia a la alza en suicidios, se logró su descenso recientemente.

“Es una buena noticia, pero aún no una victoria definitiva. Hay que documentar por qué se logró y replicarlo para convertirlo en tendencia, que no se quede en un número aislado”, advierte Edgardo Flores Herrera, promotor de la Red Nacional de Ciencia y Estudio del Riesgo Suicida, al analizar las cifras preliminares del Inegi.

De 2024 a 2025, informa, la tasa estandarizada del Estado bajó de 14.2 a 10.4 casos por cada 100 mil habitantes; es decir, en números brutos los suicidios pasaron de 331 a 252, un cambio que rompe la inercia de años anteriores, aunque mantiene a la entidad entre las de mayor incidencia en el país.

¿Por qué bajó la tasa de suicidios en Yucatán?

En una entrevista con el Diario, Flores Herrera precisa que “hay varias acciones que realizan diferentes sectores, gubernamental, social, académico, hasta la Iglesia, pero el reto que hoy tenemos no es tanto señalar quién lo hizo o qué lo hizo, sino tener la evidencia que nos ayude a que esto se pueda replicar”.

“Ese dato estadístico no surge de la nada; algo cambió. El reto es entender qué fue, documentarlo y replicarlo para que no se quede como un número aislado”.

También destaca el aumento de acciones gubernamentales, comunitarias y académicas, así como el papel de los medios que empiezan a tratar el tema con mayor responsabilidad, en línea con las recomendaciones de la OMS sobre narrativas de esperanza y cobertura cuidadosa del suicidio.

“No basta con hacer más cosas, hay que saber qué funciona y trabajar de forma integral; solo así el descenso podrá convertirse en tendencia”, manifiesta.

Llamado a “ser claros” al hablar sobre la tendencia

El entrevistado dice que, justamente como parte de la reflexión a partir de las estadísticas preliminares compartidas por el Inegi, puntualiza que “hay que ser muy claros, no se puede atribuir a algo en particular ese cambio”.

“Lo que a lo mejor podemos notar es que en los últimos tres o cuatro años hay un aumento de acciones y actividades”.

“También en los últimos dos años o el último año aumentaron las acciones gubernamentales que contribuye a espacios e incluye deporte, cultura, recreación, incluso religiosos que aperturaron el tema”, indica.

“No podemos atribuirle a que ese es el motivo por el cual se da el cambio, pero sí ver que en el panorama social este tema poco a poco deja de ser tabú, no podemos hablar de que ya se erradicó por completo ese estigma, pero definitivamente creo que eso es algo que se muestra un poquito más”.

Descenso en Yucatán y Campeche; aumento en Quintana Roo

El especialista confirma que ya hay un descenso en Yucatán, situación similar en Campeche que disminuyó incluso más, pero en Quintana Roo hubo un aumento mínimo.

Hoy se puede atribuir esto a cualquier cosa, el reto es tener la certeza por medio de evidencia, de lo que se documenta, para lograr que este cambio se convierta en tendencia y no se quede solo en una fecha o un año en particular nada más, dice.

Para entender a qué se refiere con el proceso de evaluación, ejemplifica: no es lo mismo decir que se impartieron 100 pláticas, que obviamente es un dato importante, sino que se pueda evaluar cómo éstas impactaron en un cambio.

“Si alguien dará una plática independientemente del entorno, que se pueda evaluar cómo están las personas previo a la plática y como están después, qué se produjo después, cuáles son los cambios en torno a este tema, cuáles son las acciones que se hicieron a partir de ese tema, cómo se hicieron, por ejemplo, procesos de detección de acompañamiento”.

“Cualquier acción aislada tampoco garantiza que se haya dado una completa prevención”, explica.

Esto, continúa, es porque el proceso para prevenir y atender a una persona en condición de riesgo tiene muchas aristas, ahí es donde es importante seguir insistiendo en la parte de integrar todo lo que se está realizando.

“Si cada sector documenta lo que ha hecho, y sobre todo realmente se ve ese impacto sobre lo que hacen, al final de cuentas es algo que los puede llevar a saber con certeza qué es lo que está funcionando y también lo que no funciona”, refiere.

Participación de diversos sectores

Flores Herrera revela que dentro de las acciones que se sabe hay dentro del ámbito gubernamental, de la sociedad civil, incluso académicas que contribuyen, como la Uady con la UNAM y el Centro GEO que cuentan con una estrategia de tamizaje que probablemente contribuyó.

Asimismo, insiste que el reto es encontrar y determinar lo que realmente contribuye mediante esta evidencia científica.

“Creo que las acciones ya existen, yo enfatizaría mucho el tema de documentar, justo para que cuando alguien pregunte qué ha funcionado se pueda decir qué fue, esa es una de las primeras cosas que necesitaríamos”.

El entrevistado señala que se necesita un trabajo integral, hay muchas acciones, gubernamentales, de la sociedad civil, incluso desde el ámbito privado.

“El detalle es que a veces muchas son dispersas, disgregadas, cada quien hace lo que puede, y es maravilloso que existan”.

Incluso comparte que hay acciones de los propios medios de comunicación, porque parte del trabajo que también se ha hecho en los últimos años es que se habla del problema sobre el discurso público y el diálogo.

“También no es solamente ponerlo por ponerlo, sino mantener presente las recomendaciones que la misma OMS hace para la comunicación de este tema”.

Cambio en la forma de hablar del suicidio

Lo anterior, explica, es porque a veces se habla de este tema de una forma en la cual quizás genera una perspectiva de alarma, de desesperanza, de morbo. Se ha documentado científicamente que esto no contribuye, incluso puede ser una variable por la que las muertes por suicidio se sostienen.

Personas de las redes sociales tienden a ser más sensibles, a usar narrativas que busquen contribuir a una mejor comprensión, a narrar historias de esperanza, y “eso definitivamente es una contribución altamente significativa”.

Medios / Prevención del suicidio

Edgardo Flores Herrera manifiesta que los medios de comunicación han ayudado.

Acciones

El promotor de la Red Nacional de Ciencia y Estudio del Riesgo Suicida dice que hay acciones de los medios de comunicación, porque parte del trabajo que también se ha hecho en los últimos años es que se habla del problema gracias a ellos con el discurso público y el diálogo.

Narrativas

También comparte que personas de las redes sociales tienen a ser más sensibles, usan narrativas que busquen contribuir a una mejor comprensión, a narrar historias de esperanza.

“Contribución”

“Eso definitivamente es una contribución altamente significativa”, recalca.

* POR DAVID DOMÍNGUEZ MASSA

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