El discurso de las tabacaleras cuando se plantea subir el impuesto al cigarro es que se detonará el comercio de producto pirata el cual, según los estudios de la propia industria, asciende al 30% del mercado. Sin embargo, los estudios de la autoridad sanitaria revelan que ni siquiera alcanza el 10%.

Por ello, el argumento no justifica que se deje de subir el impuesto a los cigarros, una medida cuyo objetivo no es recaudar más, sino inhibir el consumo de tabaco.

Así lo hace notar Juan Núñez Guadarrama, socio fundador de Salud Justa México, organización civil líder en la promoción de políticas públicas de salud, quien asegura que lo que más teme la industria tabacalera es que los gobiernos incrementen el impuesto especial a los productos de tabaco.

Por un lado, tendría que pagar una cuota mayor; pero, sobre todo, le preocupa que, al encarecerse el producto, se inhiba el consumo de los fumadores precoces, adolescentes y niños, a quienes ya no les alcanza para un producto que apenas experimentan y que después puede engancharlos en una adicción.

Fumadores en México

De acuerdo con Núñez, la encuesta más reciente en el país, con datos de 2023, arroja que hay 15 millones de adultos que fuman: poco menos de 11 millones son hombres y poco más de cuatro millones, mujeres.

Esa encuesta no contempla a los jóvenes, pero otra de la Secretaría de Salud registra el consumo de cigarrillos en casi un millón de jóvenes de entre 10 y 19 años.

Los mecanismos para inhibir el consumo de tabaco, afirma, buscan reducir el daño a la salud y no tienen tanto un fin recaudatorio, aunque es importante que la Hacienda Pública reciba los recursos de una industria que se beneficia de trabajar en México.

Medidas de la OMS

La medida que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para reducir el inicio temprano del tabaquismo y estimular el abandono entre quienes ya fuman es precisamente esta: encarecer el producto mediante el aumento de impuestos.

Aunque se dice que en México se ha logrado estabilizar el consumo de tabaco, lo cual es positivo, esa estabilización con 15 millones de fumadores es un tanto engañosa, apunta, pues no considera el crecimiento de la población a lo largo de los años.

Si bien hay avances, aún pueden aplicarse otras políticas que recomienda la OMS, como ofrecer mecanismos de cesación: que quien desee dejar de fumar pueda acudir a un lugar acreditado, con personal especializado que le ayude a lograrlo.

Otra medida es el empaquetado neutro, por el que ha pugnado la agrupación de la que forma parte y que ya se aplica en varios países.

Esto consiste en que las cajetillas no lleven publicidad de la marca, solo el nombre del producto en colores muy austeros, para reducir su impacto como mecanismo publicitario.

Humo y mortalidad

La OMS recomienda proteger a las personas del humo de tabaco y de sus partículas cancerígenas en lugares públicos, restaurantes, bares, sitios de estudio y de trabajo, entre otros, así como monitorear y estudiar la tendencia del consumo para saber qué población fuma y qué medidas se aplican.

En el mundo, destaca, mueren 7 millones de personas al año a causa del tabaco, la primera causa de muerte prevenible; en México fallecen más de 63 mil cada año por esta misma causa, lo que equivale a una pandemia anual.

“Eso es inadmisible y por eso tratamos de apoyar este tipo de políticas para que haya menos gente que fume y que se inicie en el tabaco”, manifiesta.

El año pasado, puntualiza, el Congreso acordó aumentar poco más de un peso por cigarrillo, es decir, por unidad, y cada cajetilla contiene 20. Sin embargo, el incremento será gradual: en 2027 serán 91 centavos; en 2028, 99 centavos; en 2029, 1.07 pesos, y en 2030, 1.15 pesos.

Que sea gradual, explica, no sirve para prevenir ni desalentar el consumo, pues un impuesto surte efecto para que la gente deje de fumar, abandone el hábito o no experimente con el tabaco cuando se aplica de manera directa desde el primer año.

Antes de la presente administración, recuerda, estaba vigente un impuesto establecido en 2011, de 7 pesos por cajetilla, que permaneció 15 años sin actualizarse y perdió valor al no ajustarse cada año a la inflación.

En 2020 se acordó actualizar automáticamente ese impuesto, pero con la nueva decisión del Congreso de aumentar solo $1 de manera gradual hasta 2030 se anula también el ajuste, lo que se conoce como indexación.