MÉRIDA.— El desarrollo de una vacuna contra el mal de Chagas cuenta con participación de científicos yucatecos, aunque el mérito es compartido con instituciones de México, Estados Unidos y otros países.
La investigación busca frenar la progresión de la enfermedad causada por el parásito Trypanosoma cruzi.
La colaboración local se concentra en el Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady, donde Julio Vladimir Cruz Chan, responsable del Laboratorio de Parasitología, forma parte del grupo de investigadores.
Uno de los avances más relevantes se publicó en diciembre de 2025 en la revista científica npj Vaccines, tras evaluar a 31 perros infectados naturalmente en Yucatán.
Resultados de estudio en Yucatán por el mal de Chagas
El reporte indicó que cinco de 13 animales vacunados resultaron negativos en pruebas PCR, mientras que ninguno de los 15 perros del grupo control alcanzó ese resultado.
La evidencia constituye un avance preclínico, aunque todavía no permite hablar de una vacuna disponible para uso humano.
El proyecto reúne a especialistas de Baylor College of Medicine/Texas Children’s Hospital, Uady, Cinvestav, Tulane University y el Instituto Nacional de Cardiología, entre otras instituciones. El estudio también reconoce el financiamiento de la Fundación Carlos Slim.
Objetivo terapéutico de la vacuna
Un punto fundamental es que no se trata de una vacuna preventiva ni puede considerarse una cura contra el Chagas. Su propósito es terapéutico: está diseñada para personas que ya tienen la infección y busca limitar la progresión de la enfermedad, en particular el daño cardiaco asociado con su etapa crónica.
El desarrollo lleva más de una década y los plazos para llegar a ensayos clínicos se han modificado en distintas ocasiones.
¿Qué es el mal de Chagas?
El mal de Chagas es una enfermedad parasitaria causada por el Trypanosoma cruzi, transmitida principalmente por insectos conocidos como la “chinche besucona”.
Según especialistas, puede permanecer silenciosa durante años y manifestarse en etapas crónicas con complicaciones cardiacas graves.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, cansancio, inflamación de ganglios y, en algunos casos, afectaciones digestivas.
Sin tratamiento oportuno, la enfermedad puede derivar en insuficiencia cardiaca y otras complicaciones que limitan la calidad de vida.
