Establecer un plan de vida para las personas con trastornos del espectro autista desde temprana edad es la ruta para que logren crear independencia, identificando sus habilidades, las áreas en las que pueden trabajar y en las que necesitan ayuda.
Así lo consideró el psicólogo Matías Cadaveira, especializado en autismo y otras neurodivergencias, quien ayer participó en el Foro Internacional de Formación en Autismo “Yucatán Infinito”, que se realizó en la sede de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) Mérida.
El especialista impartió la conferencia “Autismo +18: hacia una autonomía posible” ante una numerosa audiencia.
En su intervención aclaró que nadie es 100 por ciento autónomo, ni siquiera quienes no son autistas, y planteó el panorama que se vive en el autismo cuando las personas terminan la escuela, ya que muchas puertas se cierran después de los 18 años.
“Menos terapeutas quieren atender a personas adultas con autismo, y muchas menos a ancianos”.
Señaló que hay una poca o nula política pública orientada a la vida independiente, y es cuando los padres se preguntan qué será de sus hijos cuando ellos no estén.
En ese sentido, apuntó que hay que hablar más de niveles de desafío que hablar de apoyos, pues hay quienes piensan que a los 18 años una persona con autismo necesita menos apoyo, pero a veces es al revés, requieren de más apoyo.
El psicólogo aconsejó empezar a trabajar el plan de vida adulta desde los 14 años, y en lugar de pensar en lo que la persona no puede hacer, recomendó pensar en qué quiere hacer, cuáles son sus fortalezas, cuáles sus desafíos y qué apoyos necesita.
Interdependencia
Empleó términos como la interdependencia, que significa una vida independiente con apoyos, porque nadie es totalmente independiente.
Desde su experiencia, indicó que puede haber ciertos temas que los padres no quieran enseñar a sus hijos, pues les acarrea la frustración o se enojan con ellos porque no logran aprender y se rompe el vínculo afectivo, cuando esto debe permanecer para que se sientan felices, y no señalados ni observados. En estos casos es válido recurrir a un profesional.
Dijo que los apoyos son graduales, porque en la autonomía no es todo o nada, sino un continuo.
“Las ayudas pueden ser eternas, pero no en todas las cosas”.
Resolver la accesibilidad en el autismo, expresó, constituye uno de los principales retos a los que se enfrentan muchos profesionistas, padres o cuidadores a la hora de proyectar una vida independiente, pero también la habilidad del terapeuta para enfocar el problema desde otro punto de vista, ofrecer soluciones ingeniosas que resuelvan la accesibilidad de las personas autistas hacia el mundo adulto de forma natural, con apoyos y a partir de los propios derechos.
Para lograr el objetivo, recalcó que hay que visualizar y visibilizar las barreras que se enfrentan, que generalmente los obstáculos y barreras que más se presentan son los humanos, es decir los prejuicios mentales son los mayores obstáculos.
El experto realizó un ejercicio práctico con los presentes, en el que puso tres ejemplos de personas con autismo con diferentes características y habilidades, y los invitó por grupos a pensar en qué podrían trabajar, qué apoyos necesitan para empezar, y cómo y cuándo se retira cada apoyo.
Proyecto de vida
El buscar la independencia de sus hijos, afirmó, es darles un proyecto de vida, no un abandono. Y enfatizó que en ocasiones las conductas desafiantes o agresivas que algunos suelen tener disminuyen cuando viven solos, sobre todo cuando el hogar está bien diseñado.
Compartió que tras 45 meses de seguimiento en un hogar estructurado y específico para autismo, se notó que bajaron las conductas desafiantes y mejoró la calidad de vida.
Por ello, reformuló la pregunta de cómo quieren que sus hijos vivan cuando ellos ya no están, y externó que no se debe ni romantizar ni condenar este hecho, pues romantizar es como decir que con amor alcanza; y condenar, es pensar que “nunca podrá vivir sin mí”.
Objetivo
El objetivo debe ser ofrecerles posibilidades reales, y para ello hay múltiples opciones desde un hogar con apoyo continuo hasta un departamento amigable con asistente, un sitio compartido con “room mates” o vivir solo con apoyos puntuales.
Destacó que darle la llave a los hijos con autismo no es soltarles la mano, sino abrirles la puerta a su propia vida.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
