En 2025, dos estudiantes visitaron el Diario y hablaban de sus proyectos como jóvenes que buscaban abrirse camino en los concursos de ciencia y emprendimiento.
Levy David Ramírez Ramírez y Didier Alexander Canché Chim tenían una meta que entonces parecía lejana: llevar Chaya Spark fuera de México.
Ahora celebran los logros. Los estudiantes del Cbtis No. 120 viajaron a São Paulo, Brasil, para participar en la octava edición de la Feria de Ciencia y Tecnología de las Naciones (FeNaDANTE), realizada en el Colégio Dante Alighieri, y regresaron con un nuevo reconocimiento internacional para este proyecto nacido en las aulas yucatecas.
Chaya Spark obtuvo el premio “Fomento a la Ciencia”, mientras que Ka’aten, desarrollado por la estudiante Ana Nicolle Elena Montejo Salgado, consiguió el segundo lugar internacional y una acreditación para participar en la Feria de Ciencias e Ingenierías del Estado de Amapá, Brasil.
Ambos proyectos son muestra del trabajo que estudiantes, docentes e investigadores realizan en colaboración y de cómo una inquietud surgida en el salón de clases puede encontrar espacio en escenarios internacionales.
Para los integrantes de Chaya Spark, el viaje a Brasil fue el segundo encuentro internacional después de su participación en Paraguay, donde obtuvieron el primer lugar de su categoría y diversas distinciones que les abrieron la puerta a la FeNaDANTE.
Su proyecto propone una bebida energética elaborada con ingredientes naturales de origen regional, entre ellos hoja de chaya, hojas de tamarindo y limón.
La idea nació originalmente como una actividad de la especialidad de Ventas y, con el acompañamiento de sus docentes, evolucionó hasta convertirse en un proyecto con miras a la comercialización.
El resultado obtenido en Brasil confirma que la propuesta sigue encontrando eco fuera de Yucatán.
La experiencia también ocurre en un momento de transición para los jóvenes, pues en el ciclo escolar pasado ambos egresaron del Cbtis 120 y continúan sus estudios profesionales en el Tecnológico de Mérida.
David cursa Ingeniería en Gestión Empresarial y Didier, Administración, mientras Chaya Spark avanza hacia su formalización como empresa bajo el nombre de GITOX by Chaya Spark.
Sin límites
En aquella entrevista realizada hace un año, uno de los jóvenes recordó una frase que le repetía su madre: que el límite era el cielo.
Después de haber llegado a Paraguay y posteriormente a Brasil, la frase adquirió otro significado.
“Hay límites más allá del cielo”, dijo entonces, una expresión que incluso decidió llevar tatuada.
La historia continúa con el proyecto que nació de una tarea escolar y que sus creadores buscan convertir en una alternativa comercial.
En el caso de Ka’aten, el camino ha sido distinto, aunque comparte el mismo origen, con la inquietud de una estudiante por encontrar una respuesta a un problema real.
Ana Nicolle Elena Montejo Salgado desarrolló el proyecto a partir de su preocupación por la contaminación provocada por los residuos plásticos.
Su propuesta plantea desarrollar un biomaterial que pueda sustituir determinados productos plásticos de un solo uso mediante el aprovechamiento de recursos subutilizados de la región.
El proyecto utiliza harina de semillas de ramón y glicerina vegetal, y considera la incorporación de resina de chukum para mejorar sus propiedades.
Ka’aten había obtenido previamente el primer lugar de la categoría de Media Superior en la Feria Estatal de Ciencias e Ingenierías de Yucatán 2026, con lo que consiguió una acreditación para la Feria Mexicana de Ciencias e Ingenierías en San Luis Potosí.
La invitación a participar en la FeNaDANTE abrió una nueva posibilidad y Nicolle aprovechó el escenario internacional para plantear que su investigación no tiene por qué limitarse a los recursos disponibles en Yucatán.
Su propuesta busca que el concepto pueda replicarse en otros lugares mediante el aprovechamiento de frutos y recursos vegetales subutilizados propios de cada región.
El segundo lugar internacional obtenido en São Paulo y la acreditación para participar en la Feria de Ciencias e Ingenierías del Estado de Amapá representan, así, un paso más en una trayectoria que la estudiante apenas comienza.
Para Nicolle, el proyecto también ha significado un proceso personal. Ella misma ha contado que comenzó siendo una joven muy tímida y que las competencias y exposiciones le ayudaron a aprender a comunicar sus ideas y a ganar confianza.
Su objetivo ahora es continuar su formación en Ingeniería Química y desarrollarse en el área de investigación, particularmente en el desarrollo y caracterización de materiales.
En ese camino ha contado con el acompañamiento del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), especialmente del investigador Carlos Rolando Ríos Soberanis, además del respaldo de docentes e instituciones de educación superior.
Lisette Teresita Castillo Rosado, asesora de los proyectos, recuerda que Chaya Spark nació de un ejercicio de la materia de Segmentación de Mercado. La instrucción era crear un producto innovador y encontrar la manera de dirigirlo hacia un mercado específico.
Lo que siguió fue trabajo, perseverancia y acompañamiento.
“Nada ha sido fácil”, reconoció la asesora, quien considera que los resultados no son producto de la suerte, sino de la constancia de los estudiantes y del trabajo en equipo.
Además de Lisette Teresita Castillo Rosado, los proyectos han contado con el acompañamiento de otros profesionales, como las maestras Elssie Josefina Santiago Pinelo y Lisie Rosalyn Quijano Rufino, así como de investigadores y especialistas de instituciones como el CICY y el Instituto Tecnológico de Mérida, entre otras instancias que han contribuido a fortalecer las propuestas.
Para la comunidad del Cbtis 120, los resultados obtenidos en São Paulo representan también una oportunidad para mostrar que la ciencia y el emprendimiento pueden comenzar en una escuela de educación media superior.
Chaya Spark llegó a Brasil después de convertirse en un proyecto con aspiraciones empresariales.
Ka’aten regresó con un segundo lugar internacional y una nueva acreditación para continuar su recorrido científico.
Son dos caminos distintos, pero con un mismo punto de partida, las aulas del plantel yucateco donde una tarea escolar, una inquietud ambiental o una idea aparentemente sencilla pueden convertirse en proyectos capaces de cruzar fronteras. Y para los jóvenes está muy claro que, queda mucho camino por recorrer.
