Informarse, conocer y exigir procesos adecuados son algunas de las propuestas para evitar que el agua del manto acuífero se siga contaminando, un problema complejo que fue abordado en una mesa panel en la Facultad de Arquitectura de la Uady.
La actividad denominada “El futuro del agua en Yucatán” fue el marco para establecer un diálogo entre los participantes sobre la afectación del cambio climático en la disponibilidad de agua, la contaminación y conservación del acuífero.
Los panelistas fueron Sofía Islas, licenciada en Ciencias Ambientales por la UNAM; el maestro Sergio Dorantes, empresario tecnológico en el área de innovación, inteligencia artificial, educación y sostenibilidad; Paola Ríos Cobián, bióloga egresada de la Uady, especializada en impacto y políticas ambientales; e Isabel Bracamontes, líder climática.
Como moderadores estuvieron Carlos Lizama y Michele Batún.
Uno de los cuestionamientos a los que respondió el panel fue respecto a las acciones preventivas que deberían priorizarse para reducir la llegada de contaminantes al subsuelo.
Sofía Islas indicó que se ha hecho creer que las personas son culpables de los problemas del agua, pero es mentira.
De nada sirve bañarse en cinco minutos o usar solo cosas orgánicas cuando empresas, como las de la industria porcícola, echan estiércol de cerdo todos los días al manto acuífero, refirió.
Por ello, apuntó, es importante vigilar lo que hacen los demás, echar chisme, ver lo que hace el vecino, crear comunidad, para que el día de mañana cuando se vea a una industria tirando desperdicios se denuncie de manera conjunta, quedarse callados no es una opción.
Derechos del agua
Sergio Dorantes expresó que una solución a la contaminación del acuífero es usar tecnologías que permitan mitigar el impacto, porque seguirán existiendo humanos que ocuparán más espacio, seguirán consumiendo y vertiendo agua.
Se debe actuar como sociedad para respetar los derechos de todos.
Paola Ríos señaló la necesidad de conocer el entorno, de saber que se tiene primero alrededor de la casa, si a dos esquinas la vecina está quemando basura, porque eso contamina el subsuelo.
“Vivimos en una burbuja y pensamos que nada nos afecta, decimos ‘no es mi problema’, pero todo afecta y por eso hay que cuestionar, conocer la verdad”.
“Para ello hay que informarse, para tener una postura crítica que permita cuidar el ecosistema”.
Isabel Bracamontes habló de la necesidad de prevenir la contaminación desde el origen, tener una ley de aguas, que es complejo porque no termina en Yucatán, sino que se conecta con otros sitios.
Sin embargo, dijo, hay algo que todos pueden hacer para no contaminar el agua: evitar tirar aceites, químicos y plásticos que se van al subsuelo, a los cenotes y a los pozos, así como acostumbrarse a una correcta disposición de los residuos.
Uno de los comentarios que llamó la atención a lo largo de la mesa panel fue el de Sergio Dorantes, quien al hablar del agua purificada afirmó que es agua que no tiene minerales, ni nada.
“Suponemos que tomar agua purificada está bien, pero cuando la tomamos nos descalcificamos y desmineralizamos, solo hacemos trabajar los riñones, pero no nos sirve para nada, ni siquiera nos hidratan para el largo plazo”.
Además, enfatizó que el agua embotellada va desprendiendo microplásticos, un problema que todavía no se sabe cómo prevenir.
“Esos te los tomas y se van a tu cerebro, al corazón, a los órganos reproductivos. Dicen que una persona que ya tomó agua envasada en plástico por 10 años ya se tomó casi medio kilo de plástico”, expuso.
También contó que trabajó en un proyecto con la ONU, en el que se monitoreó toda la Península y se confirmaron cosas que ya se sabían, que los contaminantes corren de Sur a Norte.



