Regresar con su esposa sería causa de un homicidio
SUCILÁ.— Fuentes oficiales confirmaron ayer que el homicidio ocurrido en este municipio la noche del domingo fue un crimen pasional y que una mujer acabó con la existencia de quien en vida respondió al nombre de Edwin Andrés Julio Almeida, de 36 años de edad.
El ahora occiso le habría manifestado sus intenciones de regresar a vivir con su esposa con la que —dijeron los pobladores— procreó dos hijos, pero su amasia M. A. C. C., de 23 años, no lo permitió.
La agresora fue detenida por elementos de la Policía Municipal unos minutos después del ataque, luego fue puesta a disposición de la Fiscalía General del Estado para las investigaciones correspondientes.
Según la información proporcionada, la tarde del domingo la ahora detenida se encontraba ingiriendo bebidas embriagantes con su madre y su hermano cuando el infortunado llegó a la casa, en la calle 28 entre 13 y 15. Instantes después tomó sus pertenencias y se retiró del predio, pero más tarde regresó y tanto la madre como el hermano de la amasia se fueron a sus cuartos.
Edwin ingresó al espacio donde duermen y ahí estaba uno de los hijos que procreó con M.A.C.C.
La mujer le pidió a su hijo que fuera con su abuela y el menor obedeció, empezó una discusión entre la pareja y en un momento dado M.A.C.C., tomó un cuchillo y se lo clavó en el pecho al hombre, quien terminó en el piso y a los pocos minutos falleció.
En una fotografía el hombre aparece con el pantalón abajo, sin camisa, acostado boca arriba y con una almohada en la cabeza. Cuando los policías llegaron, corroboraron que ya no contaba con signos vitales y acordonaron el área, no sin antes asegurar y remitir a las celdas a la presunta culpable.— ISAURO CHI DÍAZ
De un vistazo
Más del homicidio
A los pocos minutos arribaron elementos de la SSP, PEI y después el médico forense para levantar el cadáver y trasladarlo a Tizimín para la autopsia de ley. Ayer en Sucilá el tema seguía siendo comentado.
Última morada
En el panteón municipal dos albañiles laboraban a marchas forzadas para terminar la cripta donde será depositado el cuerpo de la víctima, entre las seis de la tarde y siete de la noche.
