Integrantes de la caravana de migrantes recogen sus pertenencias del albergue Benito Juárez en Tijuana

Abren albergue para reubicar a los migrantes

SAN DIEGO (EFE).— El cruce fronterizo entre Tijuana (México) y Otay Mesa (Estados Unidos) fue cerrado ayer para un ejercicio de seguridad desarrollado por fuerzas de seguridad estadounidenses, una semana después de que miembros de la caravana migrante rompieran el cerco de seguridad en el lado mexicano.

Durante el ejercicio de casi 30 minutos, el segundo en menos de diez días, agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), con equipos antimotines, formaron una línea a lo largo de los doce carriles de entrada de este transitado paso internacional.

Desde poco antes del amanecer, decenas de agentes de CBP practicaron su formación a la vista de vehículos que esperaban ingresar a Estados Unidos, durante un ejercicio en el que se escucharon múltiples detonaciones y se arrojaron dispositivos de humo, al mismo tiempo que un helicóptero sobrevolaba la zona.

Miembros de fuerzas de seguridad mexicana custodiaron desde el otro lado de la frontera durante el simulacro estadounidense.

CBP no detalló las razones del que fue el segundo ejercicio de este tipo en los últimos días, tras el registrado en el cruce de San Ysidro el pasado Día de Acción de Gracias.

A través de un comunicado, informó que se trató de un simulacro para poner a prueba las capacidades de sus instalaciones, lo que incluye “ejercicios de preparación operacional y movilización de recursos cuanto sea necesario, para garantizar la facilitación del comercio y viaje legítimo”.

El simulacro se da luego de que el pasado 25 de noviembre un grupo de inmigrantes centroamericanos que forman parte de la caravana de inmigrantes, y que han llegado hasta Tijuana (México) para pedir asilo, intentara cruzar la frontera tras romper el cerco montado por las fuerzas de seguridad mexicanas.

Quienes esperaban para cruzar la frontera hacia el Condado de San Diego, sur de California, observaban curiosos la operación pero con temor.

“Lo que ya nos tiene preocupados es cuando hablan de que van a cerrar el paso varias horas, porque somos muchos los que vamos y venimos”, indicó una mujer que se identificó como Remedios y quien iba a visitar a familiares en territorio estadounidense.

La presencia en la ciudad mexicana de Tijuana de la caravana de migrantes centroamericanos ha motivado por parte de las autoridades de Estados Unidos el cierre temporal de pasos fronterizos hasta en cuatro ocasiones, tres de ellas en San Ysidro, en las últimas dos semanas.

El de San Ysidro es considerado el cruce internacional más transitado en el mundo, mientras que el puerto de entrada de Otay Mesa es el segundo que se localiza en la ciudad de San Diego.

Cambio de albergue

Por otra parte, la caravana ralentizó su cambio de albergue en Tijuana en una jornada en la que se dio el cierre del primer refugio y el anuncio de un nuevo programa para migrantes.

El traslado de más de 6,000 centroamericanos a un nuevo albergue, éste último techado, transcurrió lentamente debido a que las autoridades esperaban el consentimiento de los centroamericanos para moverlos de lugar, mientras que algunos se fueron a otros lugares de refugio en la urbe.

Hasta ayer, 1,000 migrantes permanecían a las afueras de la unidad deportiva de Benito Juárez, en la zona norte, que resultó dañado por las intensas lluvias de los últimos días y fue clausurado o por autoridades sanitarias por cuestiones de salubridad.

El refugio temporal, habilitado para dar apoyo humanitario a unos 2,000 migrantes, se saturó tras una ocupación de más de 6,000, lo que generó la apertura de un segundo albergue.

 

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