Tradición cuaresmal
OXOLOTÁN (EFE).— Entre hojas de pimienta, flores silvestres y esencias aromáticas, indígenas zoques limpiaron, arroparon y veneraron ayer al Cristo Moreno de la sierra de Tacotalpa, en el estado de Tabasco.
Una tradición sincrética, maya e hispánica, se celebra desde hace cinco siglos en el sexto viernes de Cuaresma.
Con vino y aceite bendecido, los fieles presenciaron el ritual milenario donde bajaron al cristo del santo sepulcro, lo desnudaron y revisaron minuciosamente sus señales milagrosas.
El párroco de la iglesia de Oxolotán, Flavio Cruz, aseguró que en años anteriores el Cristo del Santo Sepulcro presagió inundaciones y sismos, sin embargo adelantó que para este año auguró una abundante cosecha acompañada de sequía.
“El Señor nos da una señal de semillas, polen y significa que probablemente haya cosechas, aunque este fuerte la sequía. El pueblo piadoso y humilde reconoce esas señales”, dijo el presbítero.
Unos 60 legionarios participaron en el rito y solo cuatro mayordomos fueron designados para limpiarlo y cambiarle su mortaja con motas de algodón y esencias.
Al concluir la misa, los feligreses católicos hicieron una larga fila al interior del recinto para pedir su bendición y suplicar por salud.
“Al llegar a sus pies, toda persona que viene con esa fe en el corazón queda completamente sanada. Es un doctor al que muchas gentes de distintas partes del país han venido a visitarlo”, abundó el presidente del comité de los legionarios, Santos Vázquez.
Mientras transcurría la veneración, un contingente de peregrinos llegó para continuar con el ritual que concluyó con la devolución del Cristo y la colocación del ataúd, que no se abrirá hasta el próximo año.
Con ramos de albahaca, yerbabuena, rosas, claveles, romero y veladoras, los fieles asistieron en muletas y en sillas de rueda en busca de un milagro para su salud.
“Me ayudó a levantarme de la cama, a soportar los dolores y a veces de la tristeza. Él me da la fortaleza, así lo siento en mi corazón”, aseguró Asunción Izquierdo.
La imagen del Cristo moreno del santo entierro, llamado también el señor de Oxolotán o Emmanuel del Santo Sepulcro, fue traída por la orden de los conquistadores españoles hace 500 años, una veneración que creció después de la llegada de los españoles en 1519.
La historia cuenta que la imagen, de madera con recubrimiento de pasta de caña, fue abandonada por los dominicos en 1546, durante la evangelización católica en México.
La procesión o rito comienza cuando lo sacan al santo entierro de su urna —una caja de madera— y posteriormente lo limpian con algodones y esencias especiales con ritos centenarios.
Cuando lo sacan de la urna, solo los hombres más longevos del pueblo pueden tocarlo, las mujeres jóvenes no tienen acceso al rito ni pueden manipularlo.
No se tiene confirmado el origen exacto de la imagen religiosa, pero historiadores locales sostienen que fue traída desde España durante la colonización.
La veneración del cristo moreno comenzó 35 años después de que llegara la orden de los dominicos.
Para el historiador local Efrén Ordóñez Capetillo, sus adoradores consideran a esta fiesta patronal es muy importante, mucho más que la de del patrono de Santo Domingo en el templo del pueblo.
La imagen permanece oculta todo el año dentro de una caja de madera, envuelto con tela de color morado y un cristo indicando que en su interior hay una imagen resguardada con una urna de cristal.
Solo es sacado dos días al año, durante el sexto viernes de cuaresma y en Viernes Santo.
De acuerdo al cronista religioso español Fray Diego de Landa Calderón (1524-1579), este sentido de sincretismo y solemne tradición tiene su origen maya y una connotación prehispánica y católica.
“Era prohibido verlo para las mujeres (al Cristo moreno), solo podían verlo ancianas, niños y jóvenes. A mí me parece más contundente que obedece a la conservación de la costumbre maya”, refirió el historiador local Ordóñez Capetillo.
Se le considera “un santo muy milagroso”. Sin embargo, no hay referencias que así lo indiquen, simplemente son afirmaciones de los pobladores que quizás hacen referencia a casos muy particulares ocurridos en la localidad tiempo atrás.
La imagen no sale de Oxolotán, ni recorre otros pueblos cercanos, se queda allí.
En 1926 el Cristo del Santo Sepulcro fue ocultado entre las piedras del río Oxolotán y su espesa selva.
Solo así sobrevivió a la persecución religiosa del exgobernador estatal Tomás Garrido, que buscó que el pueblo de Tabasco fuera menos religioso.
Por esa razón se le considera la imagen más antigua y conservada.
“En sí no es la imagen más antigua de Tabasco, sino la más antigua que se conserva y que se sigue a culto desde hace cinco siglos”, sostuvo el experto.
A pesar de que ser una fiesta patronal que data desde la llegada de los españoles, sigue siendo desconocida por muchos.
Y solo por accidente quienes van de vacaciones al lugar para conocer el exconvento dominico conocen por accidente de esta celebración.
“Es una festividad muy desconocida, incluso en Tabasco; hay imágenes modernas mucho más populares y reconocidas que el señor de Oxolotán”, concluyó el historiador.
Adoración anual Virgen de los Dolores
En varias iglesias del país se conmemora el dolor que vivió la Virgen María durante la pasión y muerte de su hijo.
Imagen religiosa
De acuerdo con el padre José de Jesús Aguilar, los elementos que deben contener los altares de dolores son: una imagen de María bajo su advocación de Virgen de los Dolores, de la Soledad, de la Piedad o de las Angustias.
Naranjas agrias
En la celebración que se realiza el último viernes de Cuaresma, se colocan naranjas agrias y, sobre ellas, se insertan banderas que significan estandartes de gloria que anuncian la resurrección de Cristo, aún sobre el sentimiento agrio y amargo de su muerte.
Siete dolores
Las naranjas representan el corazón de María; las banderas cada uno de sus siete dolores.
