El secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, José Ángel Gurría, y el titular de Hacienda, Carlos Urzúa, en la presentación del Estudio Económico de México de la OCDE, en Palacio Nacional (Foto de Notimex)
El secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, José Ángel Gurría, y el titular de Hacienda, Carlos Urzúa, en la presentación del Estudio Económico de México de la OCDE, en Palacio Nacional (Foto de Notimex)

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ajustó las expectativas de crecimiento para México de 2% a 1.6% en 2019 y de 2.3% a 2% en 2020, en un entorno de incertidumbre por las políticas internas.

La economía mexicana se mantiene con crecimiento “moderado”, al arrastrar problemas como el declive de la producción petrolera, la informalidad, el incremento de la inseguridad y la incertidumbre por la política interna, así como el entorno externo, afirmó en el documento OCDE Encuesta Económica de México 2019.

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La Organización advirtió que el declive en la producción de petróleo continúa como un lastre para la economía y los ingresos fiscales, de modo que si bien hay un programa para incrementar el volumen de extracciones es necesario que se complemente con inversión privada.

Para la OCDE es importante que se considere que la inversión se mantiene baja, reflejando la incertidumbre por la política doméstica y la externa.
La consolidación fiscal ayuda a frenar un aumento de la deuda pública frente al débil papel redistributivo de la política fiscal.

Pobreza y desigualdad

Los especialistas del organismo afirmaron que “a pesar del aumento del gasto social, la pobreza y la desigualdad son grandes en México, por lo que se necesita mayor igualdad de oportunidades para las mujeres y pueblo indígenas para hacer frente a la gran disparidad en bienestar”.

La OCDE dijo que los programas sociales “son muy numerosos y no siempre alcanzan a los más pobres”.

La informalidad, elevada

“Se debe lograr que se liberen más recursos para las necesidades de los más vulnerables, reduciendo la fragmentación en los apoyos para la salud y el sistema de pensiones, se podría mejorar la calidad y la equidad, y la sustentabilidad fiscal”.

“En México persiste una alta informalidad que impide que crezca la productividad y la capacidad fiscal para proveer beneficios públicos mejores y una mayor redistribución”, subrayó.