Foto del 4 de julio de 2018

Genera dudas su distancia con el gobierno federal

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Además de afrontar la crisis por la pandemia, y luego de años de crecimiento económico insuficiente, la iniciativa privada (IP) del país permanece actualmente distanciada de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El problema no para ahí, pues la misma lejanía con relación al gobierno genera dudas entre el empresariado sobre la efectividad de la representación de los organismos cúpula, mismos que a su interior viven un desgaste a causa de pugnas y descalificaciones, sobre todo en los procesos para renovar dirigencias.

Así, por la percepción entre la membresía de confederaciones y cámaras es que ahora se litiga a través de boletines de prensa contra las decisiones gubernamentales, pues ya casi no se les invita a Palacio Nacional para tratar temas de interés nacional.

Tampoco se detectan voces fuertes que cuestionen las determinaciones de la administración federal, como en su momento lo hizo Gustavo de Hoyos Walther, quien presidió la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) de 2016 a 2020.

Para los expresidentes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Gerardo Gutiérrez Candiani y Juan Pablo Castañón, en el sector privado hay problemas de representatividad y unidad.

Gutiérrez Candiani, presidente de la institución de 2012 a 2015, considera que se requiere un sector privado más unido para ser escuchado por el gobierno.

“En un intercambio de ideas no puede haber una dinámica de confrontación, ni un diálogo de sordos que no funcione”, comenta. “Lo ideal es lograr un equilibrio, sobre todo cuando se trata de que el gobierno y la IP lleguen a acuerdos”.

“El sector empresarial siempre debe tener claro privilegiar el diálogo. Pero lo más importante es fijar posición en temas fundamentales, como lo son la libertad de expresión, la democracia, sobre órganos autónomos y constitucionales. Es parte del quehacer que debe tener el sector empresarial”.

Para lograrlo, dice, “necesitamos un sector empresarial mucho más unido y enérgico, dejando ese testimonio histórico donde nosotros tenemos la responsabilidad de defender”.

Expone que el diálogo entre los tres poderes y el sector privado debería servir “para generar acuerdos y tener una visión compartida que nos permita sacar los grandes temas nacionales”.

En el caso de Castañón, quien encabezó el CCE de 2016 a 2019, explica que en la relación del sector privado con el Ejecutivo federal, es necesario comprender que no es posible sentarse a dialogar sin generosidad.

“Debes tener apertura, ser generoso, aunque no coincidas en la visión política e ideológica. La ideología no debe obstaculizar la comunicación; tiene que haber apertura para no obstaculizar la discusión”, opina.

 

De un vistazo

“Falta de generosidad”

Al interior de los organismos empresariales ha habido también falta de generosidad para escuchar al otro en la mesa de discusión, y esto ha llevado a que pequeñas empresas y regiones no se sientan representadas, lo que provoca que nos estemos acercando a vivir un grave riesgo de división y separación…”, admite Juan Pablo Castañón.

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