Familiares y amigos despidieron ayer a la pequeña Mía Mayrín

Piden continuar la búsqueda de su madre y hermano

TLALNEPANTLA, Estado de México (El Universal).— Con porras, llanto, música y aplausos muchos niños, familiares y amigos despidieron a Mía Mayrín, la pequeña de tres años que quedó bajo pesadas rocas del cerro del Chiquihuite que cayeron sobre su casa, donde también estaba su mamá Paola y su hermanito Jorge, quienes aún no aparecen.

Cientos se trasladaron en columna hasta el panteón civil de la colonia Lázaro Cárdenas para despedir a la niña de tres años. Junto a la tumba de Mía ya hay otras fosas, en espera de los restos de Jorge, de 5 años, y Paola, de 22, que hasta ayer no habían sido no han sido ubicados por rescatistas que continúan trabajando en la zona del deslave.

El cuerpo de Mía fue ubicado y rescatado la tarde del lunes, cuatro días después del derrumbe registrado el viernes 10 de septiembre a las 1:44 de la tarde.

Ayer, niños con globos, cruces blancas, flores y juguetes, despidieron a Mía con porras y aplausos, entre sollozos.

Jorge Andrés despidió amorosamente a su hija con una flor blanca y agua bendita, con la que frotó su pequeño ataúd blanco.

Los juguetes que acompañaron el velorio fueron retirados del ataúd al emprender el camino al cementerio. Las abuelas de la niña reiteraron “¡Los vamos a encontrar!” y llamaron a autoridades para que las labores de búsqueda de Paola y Jorge no se detengan.

 

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