MADRID (EFE).— Empresarios mexicanos residentes en España pidieron tomar en serio las declaraciones de la pasada semana del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando sugirió llevar al cabo una “pausa” en las relaciones bilaterales.
Según dijo el presidente de la Asociación de Emprendedores, Empresarios y Profesionales Destacados Mexicanos en España (Mexicanos Aquí), Octavio Isaac Rojas, esta organización echó en falta una respuesta más enterada y propositiva por parte del gobierno español.
“Las declaraciones no van a ser las últimas, viendo la repercusión que han tenido, por eso requiere una respuesta más enterada y más propositiva por parte del lado español. Por mucho que se piense que las declaraciones son populistas, se tienen que tomar en cuenta”, dijo.
En esa línea, Rojas pidió crear un espacio de diálogo a diferentes niveles, donde estén los responsables de Exteriores y Economía de ambos gobiernos y también los mandatarios.
“Se tiene que dar una conversación a diferentes niveles, lo que se ha hecho ha sido decir que España está en el mercado europeo y que la interlocución se tiene que dar ahí, pero se necesita un espacio aquí en España, de máximo nivel pues es el presidente quien está hablando”, añadió el empresario.
López Obrador planteó hacer una “pausa” en las relaciones con España, y también con las empresas, porque, a su juicio, ambos países deben darse un tiempo para respetarse y que el gobierno de España no vea a México como una “tierra de conquista”. “Queremos tener buenas relaciones, pero no queremos que nos roben”, apuntó el presidente.
Sin respuesta
Las declaraciones de López Obrador no pasaron inadvertidas ni en España ni en México, donde su propio partido político, Morena, matizó que la “pausa” no era una ruptura de las relaciones.
A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, afirmó entonces que el Ejecutivo rechazaba las “injustificadas declaraciones” de López Obrador.
El empresario hispano mexicano Enrique Alcalá cree que el presidente español, Pedro Sánchez, tendría que haberse pronunciado.
“Hemos echado mucho en falta una respuesta del presidente (Sánchez), entiendo que los asuntos de Exteriores son del ministro, pero también conciernen al presidente, que no ha dicho ni una palabra”, lamentó.
Tanto Rojas como Alcalá consideran que pausar o detener una relación en el ámbito económico o comercial es muy difícil y no interesa a nadie, pero para ambos ello no significa que no se tenga que hacer algo.
Según explican, las empresas españolas ya afincadas en México no tendrán consecuencias, pero nuevas operaciones sí podrían verse dificultadas.
“Ahora se puede abrir una oportunidad para el Banco Santander (español) porque Banamex se marcha del país y podría absorber esa parte del negocio y otras oportunidades que no se concreten por esta situación”, cita Rojas como ejemplo.
Alcalá considera que “no va a pasar nada” tras las palabras del mandatario mexicano.
“Son simplemente desencuentros que tiene el presidente o su gabinete con España; no creo que esto afecte a las relaciones, pero sí podría afectar a las empresas españolas que se vayan a abrir en México”, enfatizó.
