Destacada

Tensa relación entre AMLO y la iglesia

Intercambio de posturas entre ambos
domingo, 3 de julio de 2022 · 05:00

CIUDAD DE MÉXICO.— El asesinato de dos religiosos jesuitas ocurrido en la sierra Tarahumara el pasado 20 de junio detonó ya un duro enfrentamiento entre la jerarquía católica mexicana y el presidente Andrés Manuel López Obrador, pues mientras aquella le pide cambiar sus estrategias de seguridad porque su combate al crimen organizado resultó un rotundo fracaso, el tabasqueño la acusa de estar “apergollada por la oligarquía mexicana”, de ser “hipócrita” y de “callar” ante las “masacres” perpetradas durante el gobierno de Felipe Calderón, aclarándole que no modificará su estrategia de seguridad.

Ante esto, quedan al parecer desbaratados los proyectos de colaboración del actual gobierno con la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Compañía de Jesús, mediante los que se planeaba conseguir la “pacificación” del país —incluso con la mediación del papa Francisco— desde que López Obrador era candidato electo y pedía apoyo eclesiástico.

El analista Bernardo Barranco, quien sigue de cerca la relación de la Iglesia con el gobierno de la 4T, asegura:

“A raíz del asesinato de los jesuitas y con todo su peso institucional, el episcopado mexicano y la Compañía de Jesús le están haciendo un llamado muy fuerte al gobierno de López Obrador para que corrija su estrategia de seguridad. Mientras que el presidente, de manera muy agresiva, les contesta que no cambiará su política, que son hipócritas y están apergollados con la oligarquía, entre otras descalificaciones”.

Gobierno de Carlos Salinas, con un antecedente

“Esta grave tensión entre la Iglesia y el gobierno solo es comparable a la que hubo en 1993, a raíz del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, cuando el episcopado prácticamente se rebeló contra el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Ahora la Iglesia ya adoptó también una actitud de rebeldía; no sólo subió el tono de su postura, sino que aumentó también sus exigencias, pues ahora pide al gobierno que escuche a los especialistas, a los investigadores, a la ciudadanía y a los medios de comunicación para cambiar su estrategia”.

Barranco advierte que la Compañía de Jesús no solamente es la “congregación religiosa más importante en el país”, sino que además siempre estuvo dispuesta a colaborar con el gobierno de la 4T en materia de reconstrucción del tejido social, un tema que le interesa mucho al Presidente y en el que tiene experiencia la Compañía de Jesús.

“Las imprudencias de López Obrador ya provocaron que los jesuitas rompan con su gobierno, siendo que eran los más leales aliados que tenía el Presidente dentro de la Iglesia católica”, dice el analista.

Ola de protestas

En efecto, el asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, la tarde del lunes 20 de junio, en el templo de Cerocahui, Chihuahua, perpetrado por el narcotraficante José Noriel Portillo Gil, El Chueco, ha provocado una ola de protestas de la CEM, la Compañía de Jesús y otras congregaciones que le están pidiendo a López Obrador cambiar su estrategia de seguridad, ya que no dio resultados, publica el semanario Proceso.

En un comunicado dirigido al “pueblo de México”, emitido el 23 de junio pasado, la CEM —que aglutina a cerca de 150 obispos y arzobispos del país— señaló que “es tiempo de revisar las estrategias de seguridad que están fracasando. Es tiempo de escuchar a la ciudadanía, a las voces de miles de familiares de las víctimas, de asesinados y desaparecidos, a los cuerpos policiacos maltratados por el crimen. Es tiempo de escuchar a los académicos e investigadores, a las denuncias de los medios de comunicación, a todas las fuerzas políticas, a la sociedad civil y a las asociaciones religiosas”.

Los obispos continuaron: “Hacemos un respetuoso llamado a nuestras autoridades políticas a convocar a un diálogo nacional para emprender acciones inteligentes e integrales con el fin de alcanzar la paz mediante una participación conjunta”.

Responden a AMLO sobre su postura con Calderón

Y refiriéndose a las constantes acusaciones de López Obrador, en el sentido de que los gobiernos anteriores de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto ocasionaron la violencia actual, la CEM le dice: “Creemos que no es útil negar la realidad y tampoco culpar a tiempos pasados de lo que nos toca resolver ahora. Escucharnos no hace débil a nadie, al contrario, nos fortalece como nación”.

Y agregan los prelados: “Queremos sumarnos a las miles de voces de los ciudadanos de buena voluntad que piden que se ponga un alto a esta situación. ¡Ya basta! No podemos ser indiferentes ni ajenos a lo que nos está afectando a todos”.

A nombre de los obispos firman el pronunciamiento el presidente de la CEM, el arzobispo Rogelio Cabrera López; su vicepresidente, el arzobispo de Yucatán monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y su secretario general, el obispo Ramón Castro Castro.

Otras congregaciones religiosas se están sumando al reclamo, como los Hermanos Lasallistas, que manejan en el país 15 universidades Lasalle y 40 escuelas de educación básica y media superior.

Entrevistado por Proceso, su vicepresidente de Bienestar y Formación, Roberto Medina, comenta: “Los lasallistas estamos muy preocupados al ver cómo sigue escalando la violencia en México. Nos duele mucho. El asesinato de nuestros hermanos jesuitas es solo un reflejo de esta alarmante situación. Es tanta la violencia que ya se ve como una situación normal; se está normalizando, no lo debemos permitir”.

¿Piden ustedes también al gobierno que cambie su estrategia de seguridad?, se les pregunta.

“Por supuesto. Nosotros pedimos un cambio de estrategia, al igual que muchos otros religiosos y millones de ciudadanos. Los mismos hechos muestran que la actual estrategia no ha funcionado”, dicen.

En respuesta a estas exigencias, López Obrador le aclaró a la Iglesia que continuará con su actual política de combate al narcotráfico, ya que en las anteriores administraciones de aplicaba la de “mátalos en caliente”, por lo que creció “el número de masacres, los índices de letalidad, cómo remataban a los heridos; todo esto se les olvida, incluso a los religiosos, con todo respeto, que no siguen el ejemplo del Papa, porque están muy apergollados por la oligarquía mexicana”.

“¿Qué quieren?”

Luego, en otra ocasión, dijo que los jesuitas de la sierra Tarahumara sabían muy bien que El Chueco actuaba con absoluta libertad y participaba en política, pero como ayudaba a los partidos conservadores, tenía protección, “pero eso no son capaces de decirlo los sacerdotes”. Y agregó: “¿Qué quieren entonces los sacerdotes, que resolvamos los problemas con violencia? ¿Vamos a apostar a la guerra? ¿Por qué no actuaron cuando Calderón de esa manera? ¿Por qué callaron cuando se ordenaban las masacres? ¿Por qué esa hipocresía? Eso no se debe permitir a nadie, y mucho menos a un religioso”.

Barranco considera que toda esa andanada de ataques se debe, en gran medida, a que al tabasqueño le molesta mucho que la Iglesia les esté pidiendo que escuche al pueblo harto de la violencia, cuando él se ufana de representar el sentir popular.

Más de