CIUDAD JUÁREZ (EFE).— Casi un mes después de anunciarse el fin del programa “Quédate en México”, activistas denunciaron ayer una crisis binacional en la frontera de Ciudad Juárez y El Paso, donde los albergues están saturados y persiste la incertidumbre sobre el futuro de los migrantes.

Directores de albergues lamentaron que no hay cambios tras el aviso del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, en inglés), que prometió el 8 de agosto eliminar el programa de Protocolos de Protección a Migrantes (MPP), conocido como “Quédate en México”, que el expresidente Donald Trump instaló en 2019.

“La migración siempre va a existir, en este albergue hay 51 migrantes de Honduras y de México. Estamos haciendo trabajos de ampliación, para que haya una capacidad de 200 a 250 personas”, indicó a EFE el pastor Juan Fierro, director del Albergue Pan de Vida en Ciudad Juárez.

El presidente Andrés Manuel López Obrador celebró la semana pasada el fin del MPP, que exige a solicitantes de asilo estadounidense esperar su proceso en territorio mexicano.

“Nunca hemos aceptado constituirnos como lo que se conoce como un tercer país, como un campamento de migrantes para esperar a que resuelvan en Estados Unidos”, sostuvo.

Pero en Ciudad Juárez la realidad contradice este discurso, así como en otras partes de la frontera, donde esta política ha impactado a más de 75,000 migrantes, según datos del Comité Internacional de Rescate (IRC).

En “ninguna frontera nunca estaremos preparados para esta realidad de migración, hay casos de haitianas embarazadas y no hallan dónde atenderse”, aseveró a EFE el padre Javier Calvillo, director de la Casa del Migrante en Ciudad Juárez.

Los activistas y directores de albergue han denunciado que la frontera padece los efectos de las políticas más restrictivas que ha implementado el gobernador de Texas, Greg Abbott.

Se le salió de las manos

Calvillo declaró que “el tema migratorio se le salió de las manos a las autoridades de Texas”, que ahora envía indocumentados en autobuses al estado de Nueva York y otros estados liberales de los Estados Unidos para ejercer presión.

“El gobernador de Texas es un racista y por eso manda a los migrantes a Nueva York, se los está mandando a Joe Biden por su política migratoria”, comentó.

Mientras que el pastor Fierro señaló que ante esta crisis migratoria que vive la vecina ciudad de El Paso “sería complicado si traen a Juárez a indocumentados, ya que se agravaría la situación de capacidad en todos los albergues de la región”.

La saturación refleja el flujo migratorio récord a Estados Unidos, cuya Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) ya interceptó más de 1.7 millones de personas en lo que va del año fiscal 2022, que se inició en octubre pasado.

Ante el incremento considerable de migrantes, activistas de El Paso cuestionan las políticas de Texas.

“Este lunes alrededor de 50 migrantes fueron procesados de este lugar, integrantes de la División de Manejo de Emergencias de Texas y miembros de la Guardia Estatal de Texas, realizaron el procesamiento”, dijo Aracely Lazcano, vocera del Centro de Oportunidades para Personas sin Hogar, a EFE.

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán