• Entrega de reconocimientos a los presidentes de la Uniapac en Latinoamérica, ayer al concluir el XV Simposio. Al frente aparece la yucateca María de Lourdes Gómory Martínez de Menéndez, presidenta de Confederación Usem

Concluye en Brasil el XV Simposio Celam-Uniapac Latinoamericana

“En un momento histórico del mundo marcado por un cambio de época, privilegiamos la escucha, el diálogo y el encuentro, basados en la conversación en el Espíritu, dinámica esencial de la Iglesia sinodal”, concluyeron ayer en Brasilia los obispos, empresarios y políticos que durante tres días participaron en el XV Simposio Celam-Uniapac Latinomericana, “Obispos y empresarios juntos frente a los desafíos de América Latina, en busca de construir la paz y el desarrollo como fruto del trabajo y la unidad”.

A través de esta rica experiencia, se expresa en la “Carta de Brasilia”, declaración final del XV Simposio, “hemos podido escuchar, reflexionar y expresar nuestras ideas y sentimientos frente a los desafíos comunes, buscando nuevos caminos de vivir la paz, de crear y distribuir riqueza, de reconstruir el tejido social, y fortalecer las instituciones de nuestros países”.

En la declaración final, obispos y empresarios de 16 países, principalmente de América Hispana, enumeran los principales desafíos que, a su juicio, enfrenta la realidad latinoamericana, y se comprometen a realizar propuestas concretas que ayuden a resolverlos, entre las que destacan:

1) renovar el esfuerzo para poner a las personas en el centro de las actividades de la empresa, garantizando condiciones de trabajo y de vida dignas para los empleados y sus familias, 2) fomentar la formación en ética empresarial y participación política cívica para luchar contra la corrupción y promover la justicia, y 3) establecer una agenda de encuentros periódicos en los niveles local y regional entre las asociaciones de Uniapac y los líderes eclesiales.

La jornada de clausura de la reunión multinacional comenzó ayer por la mañana con una celebración eucarística que monseñor Lizardo Herrera Estrada, sacerdote agustino peruano, obispo auxiliar de Cusco y secretario del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam), presidió en la iglesia de San Juan Bosco, obra del arquitecto Carlos Alberto Naves, otra joya de la arquitectura religiosa de la moderna capital de Brasil. Concelebró la misa con todos los obispos y asesores espirituales que participaron en el simposio.

Posteriormente, continuaron en el centro de convenciones Brasil 21 las sesiones de reflexión, con ponencias de monseñor Dimas Lara Barbosa, arzobispo de Campo Grande, Brasil; el empresario mexicano Manuel Fitzmaurice Castro, presidente electo de Uniapac Latinoamericana, y el sacerdote alemán Martin Maier, asesor espiritual de Uniapac internacional, quienes expusieron ejemplos y testimonios del actuar cristiano, al servicio de la comunidad, y de la colaboración entre organismos de la Iglesia y las empresas en sus respectivas comunidades.

Tras colorido, animado espectáculo de un grupo folclórico del centro de Brasil y entrega de reconocimientos a los organizadores del simposio y a los presidentes de las Uniapac de América Latina participantes, se procedió a la lectura de la “Carta de Brasil” y a la clausura del evento, a cargo de monseñor Herrera Estrada.

Alegre espectáculo folclórico del centro de Brasil presentado esta tarde en la clausura del XV Sinposio

Antes de regresar a sus respectivos países, los empresarios y obispos participaron en un recorrido turístico por sitios emblemáticos de la capital brasileña, principalmente edificios y complejos urbanos obra de los afamados arquitectos Oscar Niemeyer y Lucia Costa, y capillas y monasterios vinculados con las tradiciones de San Juan Bosco, patrono de Brasil.

Texto íntegro de la “Carta de Brasil”

DECLARACIÓN del XV Simposio Latinoamericano CELAM UNIAPAC

Obispos, sacerdotes y líderes empresariales latinoamericanos, nos hemos reunido para el XV Simposio CELAM-UNIAPAC Latinoamericana, titulado “OBISPOS Y EMPRESARIOS JUNTOS FRENTE A LOS DESAFÍOS DE AMÉRICA LATINA”, en la ciudad de Brasilia-DF, Brasil. ADCE-Brasilia, con la gracia de ser la anfitriona, recibió a cerca de 150 participantes de 16 países, principalmente de América Latina, consolidando un legado de más de 35 años de encuentros.

En un momento histórico del mundo marcado por un cambio de época, privilegiamos la escucha, el diálogo y el encuentro, basados en la conversación en el Espíritu, dinámica esencial de la Iglesia sinodal. A través de esta rica experiencia, hemos podido escuchar, reflexionar y expresar nuestras ideas y sentimientos frente a los desafíos comunes, buscando nuevos caminos de vivir la paz, de crear y distribuir riqueza, de reconstruir el tejido social, y fortalecer las instituciones de nuestros países.

Hemos identificado estos desafíos en nuestra realidad latinoamericana:

• El relativismo que alimenta el individualismo y el consumismo, generando una crisis de valores.

• Las diferencias sociales e intergeneracionales que dificultan las relaciones y la toma de decisiones.

• La necesidad de fortalecer y profundizar las relaciones de confianza entre las empresas y las instituciones eclesiásticas.

• La inseguridad jurídica y la corrupción, que afectan principalmente a los más pobres.

• La importancia de cuidar nuestra Casa Común.

Conscientes de estos desafíos, estamos convencidos de que:

• Las empresas son esenciales para lograr el desarrollo y el bienestar de las personas y de la sociedad.

• Debemos actuar guiados por los valores y principios del pensamiento social cristiano, en busca del bien común y de la reconstrucción del tejido social.

De esta manera, nos comprometemos a:

• Renovar el esfuerzo para poner a las personas en el centro de las actividades de la empresa, garantizando condiciones de trabajo y de vida dignas para los empleados y sus familias.

• Fomentar la formación en ética empresarial y participación política cívica para luchar contra la corrupción y promover la justicia.

• Impulsar el emprendedurismo, centrándose en la autonomía e impulsando el desarrollo de las personas para lograr una vida plena, reduciendo el asistencialismo. 

• Equilibrar fe y vida, promoviendo una espiritualidad que se integre en la realidad cotidiana empresarial y social.

• Establecer una agenda de encuentros periódicos a nivel local y regional entre las asociaciones UNIAPAC y los líderes eclesiales.

Además, proponemos:

• Crear talleres y programas de capacitación, basados en las enseñanzas del Pensamiento Social Cristiano, que refuercen la ética empresarial.

• Poner en marcha proyectos de cooperación, en alianza con instituciones gubernamentales y sociales, para luchar contra la corrupción

• Promover programas de educación financiera y gerencial que utilicen tecnologías modernas para el emprendedurismo social, especialmente para los jóvenes.

• Fomentar una mayor participación de los empresarios en la vida de la Iglesia, aportando sus conocimientos y experiencias en diferentes ámbitos.

Con nuestros esfuerzos, queremos una transformación positiva para nuestros países y para la sociedad en general. Concluimos este Simposio con un renovado sentido de propósito y esperanza. Unidos por los valores del pensamiento social cristiano, reafirmamos nuestro compromiso de establecer una agenda de acciones concretas para el bien común, la justicia social y la paz, ¡¡TRABAJANDO JUNTOS!!

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