CIUDAD DE MÉXICO (AP).— México estrenará hoy lunes una Suprema Corte de Justicia que surgió de unas inéditas elecciones ampliamente respaldadas por el oficialismo, lo que ha alimentado las dudas sobre si podrá preservar la independencia del partido que la eligió.
La idea de las elecciones judiciales surgió del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), quien se enfrentó con frecuencia a los jueces que rechazaban sus reformas. López Obrador al igual que su sucesora, Claudia Sheinbaum, defendieron el proceso asegurando que los jueces que surgirían de los comicios de junio serían menos corruptos. Los críticos señalaron que la consulta corría el riesgo de politizar el poder judicial.
Se suponía que las elecciones serían imparciales, pero hubo casos en los que se distribuyeron folletos electorales que identificaban a los candidatos vinculados al partido gobernante Morena. Muchos votantes se sintieron abrumados por los 7,700 candidatos que se disputaban más de 2600 cargos.
Sin embargo ahora, la Suprema Corte recibirá una atención especial. En ocasiones fue un contrapeso al popular López Obrador, cuyo partido también tiene ahora la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
“Si la Corte quiere asegurar su independencia no debería fallar de manera partidista simplemente para respaldar la posición que tenga el gobierno… sino que debería basar sus posiciones en derecho”, afirmó Juanita Goebertus, directora de Human Rights Watch para las Américas, al reconocer que esa será la “primera prueba ácida” que deberán afrontar los nueve ministros.
Antes de asumir el cargo, el nuevo presidente de la SCJN, Hugo Aguilar, un abogado mixteco con amplia trayectoria en la defensa de los derechos indígenas, negó su cercanía con Morena y dijo que llegó al máximo tribunal sin “compromisos con ningún organismo o partido” y que actuará con “entera libertad y autonomía”.
Por ahora Aguilar, de 52 años, se ha comprometido a impulsar junto a sus colegas un proceso de apertura, modernización y acercamiento a las comunidades que incluirá audiencias públicas, así como cambios en la distribución de los casos para repartirlos entre diferentes tribunales y asegurar la celeridad de las decisiones.
Curva empinada
Pero Ana Cárdenas, directora de proyectos jurídicos en México de World Justice Project —una organización internacional que promueve el Estado de Derecho en el mundo —, manifestó sus dudas de que la nueva Corte pueda asegurar una justicia expedita debido a que algunos de sus miembros no tienen suficiente experiencia y tendrán que afrontar “una curva de aprendizaje bastante empinada”. Tres de los nueve ministros vienen de la anterior Corte y el resto se estrenarán en el cargo.
En ese contexto el máximo tribunal recibirá una lista de 1,400 asuntos pendientes.
