CIUDAD DE MÉXICO.— Las empresas de Estados Unidos pusieron en pausa sus inversiones en México debido a la nueva política comercial de Donald Trump y la reforma judicial, opinaron expertos.
El vecino del norte es el principal socio comercial de México y sus compañías inyectaron 22 mil 967 millones de dólares en territorio nacional a través de Inversión Extranjera Directa en la primera mitad del año. Este flujo significa una disminución de 6% en comparación con los 24 mil 333 millones de dólares que llegaron durante el mismo periodo de 2024, de acuerdo con cifras originalmente publicadas por la Secretaría de Economía.
Se trata de la primera caída desde 2020, cuando se suspendieron las actividades económicas no esenciales para evitar los contagios de Covid-19 y el capital estadounidense se redujo 3% en el primer semestre de ese año.
Destaca la baja de 30% en servicios financieros y de seguros, cuya inversión se ajustó de 9 mil 750 millones de dólares a 6 mil 807 millones. La fabricación de automóviles y camiones, considerada la joya de la economía mexicana, tuvo una disminución de 16%, mientras que el comercio mayorista de camiones, autopartes y refacciones nuevas captó 10% menos recursos.
La industria de las bebidas y del tabaco registró una caída de 56%, mientras que la construcción reportó un descenso de 74%.
Las compañías de la Unión Americana también desinvirtieron 155 millones de dólares de la extracción de petróleo y gas, tras colocar 396 millones durante el primer semestre de 2024.
Desde el siglo pasado, la Unión Americana aparece como el país que más coloca Inversión Extranjera Directa, cuyo flujo tiene como propósito crear un interés duradero y con fines económicos o empresariales a largo plazo en México, explica la dependencia que encabeza Marcelo Ebrard.
Sin embargo, el economista en jefe para Rankia Latinoamérica, Humberto Calzada, dijo que las compañías estadounidenses tienen en pausa sus inversiones debido a la nueva política comercial de Donald Trump, quien regresó a la Casa Blanca el pasado 20 de enero.
Esperan reglas claras
“Las empresas retomarán sus inversiones en territorio mexicano después de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuando existan reglas claras sobre el comercio en América del Norte”, dijo el especialista.
La economista en jefe de banco Base, Gabriela Siller, opinó que la caída de la inversión fija se debe a los aranceles estadounidenses y la incertidumbre por la reforma al Poder Judicial.
Desde su punto de vista, una nueva ola de relocalización de cadenas productivas, el llamado “nearshoring”, no sólo dependerá de que las exportaciones sigan creciendo y se cobren bajas tarifas en la Unión Americana, sino que también hace falta sentar las condiciones de Estado de derecho, suficiente infraestructura y certidumbre en la política económica de México.
Para analistas de Banamex, el menor optimismo por el “nearshoring” y la incertidumbre respecto a la relación comercial con Estados Unidos va a limitar las nuevas inversiones, sobre todo en vivienda y parques industriales.
A partir de marzo, Estados Unidos anunció que empezaría a cobrar 25% de arancel a todos los productos que incumplen el T-MEC, cuyas reglas establecen un determinado porcentaje de materia prima, partes y piezas hechas en la región.
Hasta hoy, los bienes que se exportan mediante el T-MEC están exentos de tarifas, aunque los vehículos y autopartes pagan un impuesto de 25% sobre el contenido que no sea estadounidense, mientras que los productos clasificados como derivados de acero y aluminio enfrentan una tasa de 50% y, a partir del 1 de agosto, EE.UU. aplica también 50% a las mercancías fabricadas con cobre.
El mes pasado, la Casa Blanca anunció que la tasa de 50% que aplica a productos de acero y aluminio, bajo la sección 232, se extendió a mercancías agrupadas en 407 fracciones arancelarias de derivados de esos metales, que incluyen hojas de sierra, cizallas, cortadores de tubos, destornilladores, martillos, llaves, brocas y cuchillos.
Visión mexicana
Ayer en Durango, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) “le hace mucho bien a ambos países” y reiteró que la imposición de aranceles afectaría tanto a la economía mexicana como a la estadounidense.
Acompañada por el gobernador priista Esteban Villegas, la mandataria recordó que, a inicios de este año, surgió la amenaza de que Washington impusiera aranceles a México. Ante ello, dijo, su administración optó por mantener la serenidad.
“Ha sido un año que parecía muy complejo. En marzo, cuando fue la primera vez que el gobierno de los Estados Unidos dijo que iba a haber aranceles para México, siempre dijimos: hay que actuar con cabeza fría, con mucho temple”, señaló.
Subrayó que la estrategia fue convencer al gobierno estadounidense de que era preferible la coordinación en distintos temas, entre ellos la seguridad, a la confrontación comercial.
“Tenemos que convencer al presidente y al gobierno de los Estados Unidos que es mejor trabajar conjuntamente (…) porque le hace mucho bien a México y Estados Unidos el tratado comercial. Poner aranceles siempre va a afectar a Estados Unidos y va a afectar a México”, sostuvo Claudia, al tiempo que destacó que México mantiene uno de los niveles arancelarios más bajos del mundo.


