El río Bravo —en la imagen— suministra agua a cerca de 15 millones de personas en ambos países y riega 1.2 millones de hectáreas agrícolas
El río Bravo —en la imagen— suministra agua a cerca de 15 millones de personas en ambos países y riega 1.2 millones de hectáreas agrícolas

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal y EFE).— Como parte del acuerdo alcanzado con Estados Unidos en el marco del Tratado de Aguas de 1944, el gobierno de México tiene la intención de liberar un volumen de 249 mil 163 millones de metros cúbicos de agua, cuya entrega está prevista para iniciar el próximo lunes 15 de diciembre.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó, a través de un comunicado, que el entendimiento fue resultado de un proceso de diálogo entre ambos gobiernos, quienes coincidieron en la necesidad de mantener una cooperación permanente en la administración de los recursos hídricos compartidos.

La Cancillería señaló que México ha cumplido con las disposiciones del tratado y negó haber incurrido en violaciones al documento, el cual establece obligaciones recíprocas para la entrega de agua al río Bravo y otros afluentes fronterizos.

Incluso, precisó la SRE, durante periodos de sequía el país ha realizado entregas adicionales, siempre con base en la disponibilidad del recurso y la infraestructura existente, sin comprometer el consumo humano ni la actividad agrícola en las zonas fronterizas.

De acuerdo con el calendario acordado, la entrega del volumen comprometido se extenderá hasta el sábado 31 de enero de 2026, fecha en la que se prevé concluir el plan de liberación de agua.

El anuncio se produce luego de que, el pasado lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera sobre la posible imposición de un arancel del 5% a productos mexicanos, al considerar que los retrasos en las entregas afectaban a los cultivos y al ganado en su país.

Ante este escenario, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó el martes que se llevará a cabo una reunión con autoridades estadounidenses, con el objetivo de revisar el cumplimiento del tratado y atender otros asuntos de la agenda bilateral.

El acuerdo se alcanzó en el marco del 203 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, en un contexto caracterizado por una relación compleja y marcada por tensiones en temas como migración, crimen organizado y tráfico de fentanilo.

Histórico Tratado de Aguas

El Tratado de Aguas de 1944 ha sido, históricamente, un instrumento clave para la cooperación entre ambos países, aunque en los últimos cinco años ha generado conflictos recurrentes debido al aumento de temperaturas, sequías prolongadas y una mayor demanda agrícola e industrial.

Como se ha dicho antes, el objetivo central del tratado es garantizar un “uso equitativo y sostenible” del recurso hídrico entre ambos países, y su aplicación corresponde a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), organismo binacional encargado de supervisar el cumplimiento de los compromisos.

Desde hace 81 años, el acuerdo regula el reparto del agua de los ríos Colorado, Bravo y Conchos, estableciendo que Estados Unidos debe enviar a México 1,850 millones de metros cúbicos anuales del río Colorado.

En contraparte, México está obligado a entregar a Estados Unidos 2,185 millones de metros cúbicos del río Bravo en ciclos de cinco años, un punto que ha sido motivo de controversia en periodos de escasez.

El río Colorado abastece a más de 44 millones de personas en diversos estados de Estados Unidos y en entidades mexicanas como Sonora y Baja California, además de irrigar alrededor de 2.2 millones de hectáreas agrícolas.

Por su parte, el río Bravo suministra agua a cerca de 15 millones de personas en ambos países y riega aproximadamente 1.2 millones de hectáreas agrícolas, lo que explica la sensibilidad social, económica y política que rodea su administración.

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