MÉRIDA.— En México residen actualmente entre 106,000 y 110,000 refugiados, migrantes y solicitantes de asilo venezolanos, cifra con la que México cerró 2025 como el séptimo país de acogida de los cerca de ocho millones de personas venezolanas que han salido de su país en los últimos años, según una investigación de El Financiero.
De acuerdo con la Plataforma de Coordinación Interinstitucional para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), en noviembre de 2025 se estimaba la presencia de 106,015 venezolanos en México, lo que representa una disminución respecto a los 112,453 contabilizados en mayo de 2024.
No obstante, organizaciones civiles señalan que la cifra real podría ser mayor. El director de la asociación Venezolanos en México (Venemex), Francisco J. D’Angelo Ohep, calcula que el número ronda los 110,000, considerando a quienes se encuentran en situación migratoria irregular o con movilidad constante.
Crecimiento sostenido en dos décadas
Las estadísticas reflejan un crecimiento acelerado de la comunidad venezolana en México. En 2020, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) contabilizó 52,948 personas, lo que implica que en apenas cinco años la población prácticamente se duplicó.
El aumento es aún más notorio si se observa el comportamiento histórico: entre 1990 y 2000, Venezuela ocupaba el décimo lugar entre los países de origen de población nacida en el extranjero que residía en México; en 2015 ya estaba en el quinto lugar, y para 2020 se ubicó en el tercero.
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Especialistas señalan que el éxodo venezolano se intensificó a partir de 2015, alcanzando su punto más alto alrededor de 2020, en medio de la crisis política, económica y social de ese país. Entre 2015 y julio de 2025, México otorgó 65,844 Tarjetas de Residente Permanente (TRP) y 36,415 Tarjetas de Residente Temporal (TRT) a personas de nacionalidad venezolana.
La expedición de residencias permanentes creció de forma constante desde 2015, cuando se otorgaron 2,235, hasta alcanzar un máximo de 11,041 en 2020. A partir de ese año, el número comenzó a disminuir, con 3,859 en 2024 y 2,640 entre enero y julio de 2025.
Reconocimiento como refugiados y solicitudes de asilo
Los registros de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) indican que, de enero de 2013 a noviembre de 2024, México reconoció la condición de refugiado a 25,651 venezolanos, cifra solo superada por Honduras, con más de 70,000 reconocimientos.
Según R4V, entre enero y junio de 2025 se presentaron 9,663 nuevas solicitudes de asilo de personas venezolanas, de las cuales 935 fueron aprobadas. Esto representó un incremento de 325% en comparación con 2024, lo que evidencia una presión creciente sobre el sistema nacional de asilo. La organización estima que al cierre de 2025 el total de solicitudes pudo haber alcanzado las 80,000, con cerca del 60% concentradas en Chiapas.
A pesar de que la tasa de reconocimiento supera el 60%, los retrasos en los procesos y el acceso limitado a documentación mantienen a muchos solicitantes en una situación prolongada de incertidumbre, especialmente en zonas fronterizas y de tránsito.
México, cada vez más país de destino
Los patrones migratorios también han cambiado. De acuerdo con monitoreos de R4V, la percepción de riesgo de regresar a Venezuela aumentó a 69%, principalmente por motivos de persecución, inseguridad y reclutamiento forzado.
Al mismo tiempo, 76% de las personas venezolanas encuestadas consideran a México como su destino final, frente al 29% registrado en años anteriores. En contraste, la intención de continuar hacia Estados Unidos se redujo del 73% al 35%.
Estas tendencias, de acuerdo con R4V, confirman el papel evolutivo de México como país de destino, más allá de ser únicamente un territorio de tránsito.
Dónde viven y en qué trabajan
La Ciudad de México concentra a más de un tercio de la población venezolana en el país. También existen comunidades relevantes en Quintana Roo, Jalisco y Nuevo León. En 2020, casi 37% de quienes recibieron la residencia permanente vivían en la capital del país, principalmente en las alcaldías Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Benito Juárez.
Entre enero y julio de 2025, del total de venezolanos con TRP, 24.6% residía en la Ciudad de México, 19.7% en Chiapas y 6.3% en Quintana Roo. En ese mismo periodo, se otorgaron residencias permanentes por regularización migratoria, reconocimiento de la condición de refugiado, así como Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias.
El perfil sociodemográfico muestra una población mayoritariamente joven y en edad productiva. Según el Censo 2020, 64.8% tenía entre 20 y 49 años, con una edad promedio de 33 años. Destaca su alto nivel educativo: 67% contaba con licenciatura o estudios de posgrado, mientras que solo 7.1% tenía escolaridad básica incompleta.
En el ámbito laboral, 80.3% era población económicamente activa. Los principales sectores de ocupación son los servicios y comercio, así como actividades profesionales, científicas y técnicas.
No obstante, organizaciones civiles señalan que muchos profesionistas enfrentan dificultades para ejercer debido a la falta de documentos, pasaportes vencidos o la demora en la revalidación de estudios, lo que los lleva a emplearse en actividades distintas a su formación.
Vulnerabilidad y necesidad de protección
De acuerdo con el ACNUR, una parte significativa de la población venezolana en México requiere protección internacional y asistencia humanitaria. Las evaluaciones indican que muchos viven en condiciones de pobreza, con dificultades para acceder a empleo formal, vivienda adecuada y servicios básicos. La mitad de los refugiados y migrantes en América Latina y el Caribe no logra cubrir tres comidas diarias.
Francisco J. D’Angelo Ohep estima que alrededor del 80% de los venezolanos que llegaron a México en 2024 y 2025 presentan algún nivel de vulnerabilidad y requieren protección internacional. En este contexto, organizaciones civiles y organismos internacionales coinciden en que el país enfrenta el reto de diseñar estrategias claras de integración, que permitan aprovechar el capital humano de esta población y, al mismo tiempo, atender sus necesidades básicas y de protección.
