CIUDAD DE MÉXICO.— La Fiscalía de México informó el viernes de la localización de “cuerpos y restos humanos” al sur de Sinaloa, en una zona donde las autoridades buscaban a 10 trabajadores de una mina canadiense de oro y plata desaparecidos desde finales de enero.
El comunicado de la fiscalía no dijo cuántos cadáveres o restos se habían localizado y sólo indicó que uno de los cuerpos “cuenta con características similares a una de las personas reportadas como desaparecidas”, aunque se trabaja para confirmar su identidad.
Este departamento también informó de la detención de cuatro personas presuntamente vinculadas a la desaparición de los trabajadores.
La fiscalía de Sinaloa detalló que el hallazgo fue en la comunidad de El Verde, en Concordia —el municipio donde está la mina— pero tampoco detalló número de cuerpos encontrados.
Guerra por territorio
Esa zona montañosa al sur de Sinaloa es uno de los muchos puntos de este estado del Pacífico que desde hace más de un año es escenario de una sangrienta guerra entre dos facciones del Cártel de Sinaloa.
Después del secuestro, que coincidió con el ataque a dos diputados federales en Culiacán, capital de Sinaloa, el gobierno mexicano incrementó la presencia de fuerzas armadas en el estado y lanzó un operativo para localizar a los trabajadores.
El pasado 28 de enero, la minera Vizsla Silver informó del secuestro de diez personas de sus instalaciones, dijo haberlo notificado a las autoridades y que sus equipos de “gestión de crisis” trabajaban activamente para garantizar la seguridad de los involucrados. En ese comunicado informaba también de la suspensión temporal de ciertas actividades.
La Cámara de Comercio de Canadá en México manifestó la preocupación por la integridad de los colaboradores de la minera, rechazó “cualquier acto de violencia” y recordó en una nota de prensa que desde la entidad se impulsa “la inversión de empresas canadienses en México siempre bajo el marco del estado de derecho”.
Las explotaciones mineras en México han sido tradicionalmente objetivo del acoso del crimen organizado. Los distintos cárteles han ofrecido o impuesto su protección en algunas explotaciones y han llegado a controlar otras, por ejemplo, en el estado de Michoacán.
