CIUDAD DE MÉXICO.— Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) denunciaron la simulación de parques arqueológicos en Campeche y Quintana Roo construidos a partir de hallazgos vinculados al Tren Maya, cuyas estructuras —aseguraron— fueron desmontadas de sus contextos originales y reubicadas o modificadas, lo que calificaron como un caso de “lesa arqueología”.
De acuerdo con información publicada por la revista Proceso, las críticas se realizaron durante la primera mesa del “Seminario Patrimonio Cultural. Antropología, Historia y Legislación”, organizada por investigadores del propio instituto, bajo el título “Los parques arqueológicos de Quintana Roo y Campeche”.
Cuestionamientos a la conservación del patrimonio
La mesa fue coordinada por el antropólogo e investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, Bolfy Cottom, quien planteó que el debate no solo gira en torno a decisiones administrativas, sino también a las atribuciones constitucionales del gobierno federal en materia de protección de monumentos de interés nacional.
Participaron el arqueólogo Fernando Cortés de Brasdefer —quien enfrenta una denuncia ante el Órgano Interno de Control (OIC) tras haber señalado afectaciones del Tren Maya al patrimonio cultural— y la arqueóloga Noemí Castillo, maestra emérita con 73 años de trayectoria en la institución.
Según lo expuesto en el seminario, uno de los principales señalamientos recae en la construcción de los parques conocidos como Memoria Balaam Tun, en Chetumal, Quintana Roo; K’awill, en Xpuhil, Campeche; así como un edificio cercano al Tren Maya en Escárcega, Campeche.
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Irregularidades en parques arqueológicos
Brasdefer sostuvo que en esos espacios se desmontaron monumentos de sus ubicaciones originales para ser reconstruidos en otros puntos, y que en algunos casos se alteraron con materiales contemporáneos. Mostró fotografías y afirmó que en Escárcega se edificó una estructura que imita arquitectura prehispánica, pero rellenada con cal moderna y otros insumos actuales.
También señaló que, tras el hallazgo de una subestructura al interior de un edificio intervenido, se perdió la secuencia original de las piedras, lo que —según dijo— compromete la autenticidad del conjunto. De acuerdo con una fuente citada por el arqueólogo, solo 16 de 47 estructuras remontadas serían originales, mientras que el resto habría sido colocado posteriormente por los encargados de la construcción.
En el mismo foro se mencionó la creación de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad (UCUVI), vinculándola con el exdirector del INAH, Diego Prieto, como un reconocimiento por su respaldo al proyecto ferroviario. Asimismo, se cuestionó la construcción de un monumento conmemorativo en el aeropuerto de Chetumal con una placa que incluye nombres de ingenieros militares.

Riesgos en tramos del Tren Maya
Brasdefer advirtió también sobre posibles riesgos en los tramos 5 y 7 del Tren Maya. Señaló que el primero podría presentar problemas estructurales y que el segundo enfrentaría inundaciones, al considerar que no se atendieron las recomendaciones técnicas de especialistas durante su construcción. Indicó que actualmente se realizan zanjas para mitigar acumulaciones de agua en el tramo 7.
Por su parte, Noemí Castillo expresó que el INAH atraviesa un periodo de desconocimiento de la disciplina arqueológica. De acuerdo con Proceso, cuestionó que se privilegie la monumentalidad de las pirámides por encima del estudio integral de las sociedades que las construyeron, y criticó el funcionamiento del Consejo de Arqueología, al que señaló por incluir perfiles con amplia formación académica pero sin experiencia de campo.
También manifestó inconformidad por la instalación de una escalinata de madera anclada en la pirámide de Nonoch Mul, en el sitio de Cobá, inaugurada recientemente por la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza. A su juicio, estas intervenciones desvirtúan el sentido original de los monumentos, que eran espacios de carácter ritual.
Crímenes de “lesa arqueología”
Hacia el cierre del seminario, Cottom retomó la expresión “lesa arqueología” para subrayar la gravedad de los señalamientos. Brasdefer afirmó que los parques en cuestión “no son arqueológicos”, sino estructuras nuevas elaboradas con materiales antiguos, lo que —dijo— podría sentar un precedente histórico del que el INAH tendría que responder.
Castillo coincidió en que los parques no deberían existir, al considerar que integran monumentos provenientes de distintos sitios y que su configuración representa una falsificación, además de posibles violaciones a la legislación vigente.
