Un informe revela la verdad oculta detrás de la aparente reducción de homicidios en México que presentan las autoridades: no disminuyó la violencia, solo cambio de forma (o de clasificación), ya que aumentaron las desapariciones y la violencia letal —homicidio culposo, feminicidio, otros delitos contra la vida y personas desaparecidas—.
Mérida.—La violencia en México no puede entenderse únicamente a partir de la cifra de homicidios. Desapariciones, desplazamientos forzados, reclutamiento criminal de jóvenes y ataques contra actores sociales forman parte de un mismo sistema de violencia que atraviesa al país, advierte el informe Geografías de la crueldad, elaborado por especialistas de la Universidad Iberoamericana, El Colegio de México (Colmex) y México Evalúa.
El documento echaría por tierra las cuentas alegres que presentó ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en las que resalta reducción de 44% en los homicidios dolosos a nivel nacional; representan 38 homicidios diarios menos entre octubre de 2024 y febrero de 2026.
El promedio diario de víctimas de homicidio doloso se redujo de 86.9 en septiembre 2024 a 48.8 en febrero 2026; siendo febrero de este año el más bajo desde 2015. A bote pronto suena muy bien lo que dicen las cifras oficiales.

Sin embargo, detrás de los datos oficiales se oculta una verdad oscura que muchos mexicanos viven de manera cotidiana y este informe de la Ibero, Colmex y México Evalúa, desgranan minuciosamente.
Ya que tras sintetizar los debates de las Jornadas para la Reducción de la Violencia Homicida realizadas en noviembre de 2025, plantea que analizar el homicidio como un fenómeno aislado conduce a diagnósticos incompletos y a políticas públicas insuficientes y muestra hallazgos.
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¿Cuál es la tasa de homicidios en México?
Aunque las estadísticas oficiales registran una disminución de los homicidios dolosos respecto de los años más violentos —entre 2018 y 2020— la tasa nacional sigue cerca de 26 asesinatos por cada 100 mil habitantes, cifra que los especialistas nivel consideran alarmante.
A esta violencia letal se suma un panorama complejo: más de 130 mil personas desaparecidas, desplazamiento interno forzado en varias regiones y violencia sistemática contra periodistas, buscadores de desaparecidos y defensores de derechos humanos.
Violencia con funciones específicas
Durante una conferencia magistral retomada por este estudio, el antropólogo Claudio Lomnitz planteó que el homicidio cumple funciones dentro de economías ilícitas como el narcotráfico, la extorsión o el control territorial.

La verdad tras la aparente baja de homicidios en México
El análisis revela que una reducción de homicidios no significa una disminución de la violencia.
En algunos contextos, la amenaza del asesinato es suficiente para sostener otras formas de control criminal, como la extorsión.
También explican que las disputas entre organizaciones criminales producen dinámicas distintas según el territorio: en zonas donde un grupo mantiene monopolio del control puede disminuir el número de homicidios, mientras que en territorios disputados la violencia se intensifica.
En este sentido, México Evalúa identificó dos patrones recurrentes que resultan incompatibles con una reducción genuina de la violencia letal.
📍 “Medir delitos no equivale a construir paz”.
— IBERO CDMX (@IBERO_mx) March 2, 2026
El @PSC_IBERO IBERO presentó “Geografías de la crueldad”, reporte elaborado con @elcolmex y @mexevalua que analiza la violencia como un sistema territorial: desapariciones, feminicidios, desplazamientos y reclutamiento criminal…
El hallazgo: la violencia cambia de forma… y de clasificación
- El primer patrón que señala el informe Geografías de la crueldad consiste en reducciones abruptas de los homicidios dolosos en periodos muy cortos, acompañadas de incrementos igualmente abruptos en indicadores adyacentes asociados a la violencia letal —homicidio culposo, feminicidio, otros delitos contra la vida y personas desaparecidas—.
“Si los homicidios dolosos disminuyeran porque la violencia letal efectivamente se reduce, los indicadores adyacentes deberían mostrar estabilidad o tendencias independientes.
“Cuando disminuyen los unos y aumentan los otros de manera simultánea y abrupta, la explicación más parsimoniosa no es que la violencia haya cambiado de naturaleza de un trimestre a otro, sino que ha cambiado la clasificación de los eventos”.
Además, el documento de la Ibero plantea que, en muchos casos, la baja en la letalidad responde a una “pax narca”, una reducción del homicidio que no es paz, ya que el control de los grupos delictivos es total que el asesinato público se vuelve innecesario o incluso contraproducente para sus fines económicos.
- El segundo patrón identificado opera en términos absolutos y el informe revela la incongruencia de que los homicidios culposos superan a los dolosos en contextos de alta violencia criminal.
Ya que “existen entidades federativas donde el número de personas desaparecidas supera al de homicidios dolosos, o donde los homicidios culposos exceden a los dolosos sin que exista evidencia de accidentes masivos que lo justifique.
“La inconsistencia es difícil de explicar bajo hipótesis benignas. Los homicidios culposos corresponden, por definición, a muertes sin intención de matar.
“Cuando su volumen supera al de los homicidios dolosos en contextos de alta violencia criminal, la categoría deja de ser verosímil como descripción del fenómeno y se convierte en receptáculo de casos que deberían estar clasificados bajo otra categoría”.
Y para muestra basta un botón, exponen como ejemplo el caso del estado de Jalisco que sintetiza el patrón con claridad. “En el periodo 2024-2025, los homicidios dolosos registraron una reducción de 32%, mientras que las personas desaparecidas aumentaron 231%, el homicidio culposo creció 7.6% y el feminicidio 3.2%”.
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Juventudes, principales víctimas
También destacan la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes frente a la violencia letal.
- Datos citados durante el encuentro indican que 817 menores de edad fueron asesinados en México durante 2025, lo que equivale a 2.2 homicidios diarios.
- En una década, entre 2015 y 2025, 27,445 personas menores de 18 años murieron por homicidio.
- Cuatro de cada cinco asesinatos de menores se cometen con armas de fuego y la violencia se concentra en entidades como Guanajuato, Michoacán y Sinaloa, donde hay abierta narcoguerra entre cárteles que cada vez se expande a más estados.
Los especialistas señalaron además que las desigualdades sociales, más que la pobreza en sí misma, influyen en la distribución territorial de la violencia, al generar dinámicas de comparación social que pueden favorecer el reclutamiento criminal.
Desplazamiento y desaparición de personas en México
El estudio subraya que fenómenos como el desplazamiento interno también forman parte del mismo entramado de violencia.
En 2024 se registraron 72 eventos de desplazamiento forzado por violencia, con 28,900 personas afectadas, principalmente en Chiapas, Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Guerrero.
Bajan homicidios, pero suben despariciones
Investigaciones de campo en estados como Zacatecas muestran que la disminución de homicidios puede coincidir con el aumento de desapariciones, lo que sugiere que la violencia cambia de forma sin desaparecer.
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Violencia contra quienes buscan la paz: matan a buscadores y periodistas
El informe documenta también agresiones contra actores clave para la construcción de paz.
- Entre 2010 y 2025 fueron asesinadas 33 personas buscadoras de desaparecidos.
- Mientras que desde el año 2000 se han registrado 175 periodistas asesinados en México, con altos niveles de impunidad.
Para los especialistas, estos ataques no son hechos aislados, sino parte de una estrategia que debilita a quienes investigan, documentan o denuncian la violencia.
Un fenómeno multidimensional
Finalmente, el informe Geografías de la crueldad concluye que la violencia en México debe analizarse como un sistema complejo donde distintos fenómenos se conectan entre sí, y revela una dura verdad: la aparente baja de homicidios en México no disminuye la violencia, solo cambia la forma de clasificarlos.
Por lo tanto, evidencia que limitar el diagnóstico a la reducción o aumento de homicidios puede generar una visión incompleta del problema, ya que las violencias pueden transformarse o desplazarse hacia otras formas menos visibles.
