El Tren Maya destruyó ruinas mayas en el tramo 7 avalado por el INAH; expertos revelan imágenes inéditas del crimen de lesa arqueología.
El Tren Maya destruyó ruinas mayas en el tramo 7 avalado por el INAH; expertos revelan imágenes inéditas del crimen de lesa arqueología.

El Tren Maya destruyó una gran extensión del patrimonio arqueológico maya en el Tramo 7, avalado por el INAH, denuncia expertos, quienes revelan imágenes inéditas de lo que califican como “crimen de lesa arqueología”.

Con uso de trascabos y maquinaria pesada, arrasaron ruinas mayas causando una devastación fue de tal envergadura como para reubicar —indebidamente según los especialistas— los vestigios al Parque de la Memoria Balaam Tun, en Chetumal, Quintana Roo; y el Parque K’awill, en Xpuhil, Campeche.

Imagen inédita presentada en la exposición ante funcionarios del INAH

El arqueólogo Sergio Gómez Chávez, integrante de la Comisión de Patrimonio del sindicato de académicos del INAH, exhibió fotos y vídeos inéditos donde se observa el uso de maquinaria pesada que desmanteló estructuras arqueológicas durante la construcción del Tramo 7 del Tren Maya.

Durante la “Mesa Académica sobre la Reubicación de Patrimonio Arqueológico en México. Los casos de Quintana Roo y Campeche” que se realizó ayer, 17 de marzo de 2026 el INAH en el Museo de Antropología, Gómez Chávez denunció que la destrucción de los vestigios mayas fue permitida y avalada por el INAH.

El arqueólogo Sergio Gómez Chávez, integrante de la Comisión de Patrimonio del sindicato de académicos del INAH
El arqueólogo investigador Sergio Gómez Chávez, integrante de la Comisión de Patrimonio del sindicato de académicos del INAH

En su intervención que no estaba planeada en el programa oficial, el también escritor y uno de los arqueólogos más prestigiosos de México, mostró imágenes en fotos y vídeos con un proyector de la destrucción de las ruinas mayas y cuestionó a Manuel Pérez Rivas, responsable de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH presente en la reunión:

“Me podría decir, doctor Pérez Rivas, ¿qué significa ese letrerito que se ve en la imagen donde existe una estructura arqueológica en el Tramo 7 del Tren Maya?”, cuestionó el investigador mientras presentaba el material audiovisual. Un tenso silencio invadió el recinto.

Pérez Rivas no respondió al también integrante de la Comisión de Patrimonio del sindicato de académicos del INAH.

“Quizás no lo alcanza a ver –prosiguió Sergio Gómez Chávez–, se trata de un sitio arqueológico y lo que dice ese letrero es: ‘Terraza D2 Corte. Inicio/Deconstrucción 11-07-2023’”.

A esta imagen hacía referencia Sergio Gómez Chávez en esta parte de sus exposición
A esta imagen hacía referencia Sergio Gómez Chávez en esta parte de su exposición

En ese momento, presentó tres vídeos que muestran la manera que la maquinaria pesada empieza la “deconstrucción” del sitio, arrasando los vestigios arqueológicos que se encontraban en el lugar por donde pasaría la vía del Tren Maya.

“Esas máquinas procedieron a la ‘deconstrucción’ de ese sitio. Y, de pronto, se ve a los arqueólogos cómo están pepenando, entre todo el escombro que está moviendo la máquina, recuperan todavía objetos arqueológicos, mientras las máquinas continúan con la destrucción de los basamentos”, precisó Sergio Gómez, mientras se transmitían los vídeos que daban cuenta de sus palabras, así como las fotos.

Era evidente la incomodidad en los rostros de los asistentes, mientras el moderador solo atinaba a presionar a Sergio Gómez para que concluyera su exposición, tal como se puede observar en la grabación de la ponencia disponible en YouTube.

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INAH autorizó intervención del patrimonio arqueológico maya a personal que no cubrió requisitos

“Le voy a hacer una pregunta más al doctor Pérez Rivas: ¿quién está facultado para hacer arqueología, para excavar sitios prehispánicos?”, preguntó Gómez.

“Los arqueólogos”, respondió Pérez Rivas, sentado en la mesa principal de ponentes.

Entonces, Gómez mostró otra foto: el documento en el que aparecen tres nombres de trabajadores del INAH que no son arqueólogos, sino dos antropólogos físicos y un antropólogo social, que no se encargaron de explorar entierros, sino de señalar los edificios arqueológicos que debían ser “desmantelados” (destruidos) durante la construcción del Tren Maya.

Dijeron (el gobierno federal a través del INAH) que habían participado 500 arqueólogos en el Tren Maya, pero no todos lo eran. Había antropólogos físicos, restauradores y un antropólogo social. Si eso no es ilegal, no sé cómo le podrían llamar. Ahí están las tarjetas de cada uno de ellos”, subrayó.

Otro aspecto que resaltó Sergio Gómez fue que la “deconstrucción” aplicada de manera arbitraria para justificar el desmantelamiento de estructuras arqueológicas, como lo plantea Pérez Rivas, es incorrecta en términos metodológicos y epistemológicos.

Otra de las imágenes inéditas presentadas por arqueólogo Sergio Gómez Chávez
Otra de las imágenes inéditas presentadas por arqueólogo Sergio Gómez Chávez

“En ninguna ley, norma o acuerdo nacional e internacional que protegen el patrimonio arqueológico, existe el término ‘deconstrucción’.

“Jamás antes se había empleado este concepto en la conservación de la arqueología. Pérez Rivas emplea ese término para justificar la construcción de nuevos edificios en un parque de Chetumal, Quintana Roo (Parque de la Memoria Balaam Tun)”, precisó.

Los funcionarios del INAH organizaron la mesa académica “Reubicación de Patrimonio Arqueológico en México. Los casos de Quintana Roo y Campeche”, a partir de que la Comisión de Patrimonio del Sindicato de Profesores de Investigación Científica realizó una inspección técnico-académica a la construcción del Parque en Chetumal.

La comisión –integrada por los arqueólogos del INAH Sergio Gómez Chávez, Jesús E. Sánchez y Jaime Garduño Argueta, todos con trayectoria profesional de más de 35 años– elaboró un reporte sobre la edificación del Parque de la Memoria Balaam Tun, en Chetumal, Quintana Roo, propuesta avalada y dirigida por Manuel Pérez Rivas, que devastó el patrimonio arqueológico.

El reporte establece, entre otros puntos, los siguientes

  • Al menos 47 estructuras arqueológicas originales fueron mutiladas y desarticuladas de todos sus sistemas constructivos prehispánicos y sólo se extrajeron las piedras de sus fachadas (los sitios de donde fueron extraídas ya se encontraban dentro del derecho de vía)
  • Los vestigios arqueológicos mayas originales fueron abandonados y completamente expuestos a la erosión, el olvido y el saqueo, después de ser despojados de las piedras que los recubrían.
  • El personal del INAH removió las ruinas arqueológicas originales con trascabo para extraerles sus fachadas, una reprobable “técnica” que constituye la destrucción premeditada del patrimonio arqueológico nacional, delito de lesa arqueología, según indican.
  • Los parques temáticos son una falsificación, pues pretenden mostrarse como ejemplo de la cultura maya, creando una “falsa apariencia prehispánica”.

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Señalan fraude y despojo con “falsa apariencia prehispánica”

Señalan fraude con parques, ya que las ruinas mayas se trasladaron a una ubicación que no es la original.

“En ninguna parte del mundo puedes saquear un lugar antiguo para construir otro. Eso se llama fraude y despojo: usas vestigios arqueológicos para hacer edificios modernos. El saqueo está penado por ley. No había necesidad de montar un sitio falso”, denuncia Sergio Gómez Chávez.

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Expertos denuncian “crimen de lesa arqueología” en obras del Tren Maya

Previamente, en febrero pasado, durante el Seminario Patrimonio Cultural, Antropología, Historia y Legislación, los arqueólogos Fernando Cortés de Brasfeder y la profesora emérita Noemí Castillo Tejero denunciaron que sitios arqueológicos ubicados en los tramos 6 y 7 del Tren Maya fueron desmontados, mutilados, separados de sus contextos originales y trasladados a otros sitios.

Asimismo, Jesús Sánchez Bueno, de la Dirección de Estudios Arqueológicos, y vocero de un nutrido grupo de arqueólogos, alzó la voz para protestar por la destrucción de estos sitios, calificó que la actuación de los responsables de la zona había dejado “una devastación del patrimonio arqueológico sin precedentes”.

Sobre el caso, el analista político Héctor de Mauleón publicó su artículo “¿Destrucción o salvamento?”, donde compartió el resultado de un estudio que concluyó, en líneas generales, que en las prisas por terminar la construcción del Tren Maya, se destruyó el contexto en que se hallaban inmersos aquellos edificios mayas y se perdió para siempre información sobre sus sistemas urbanos, comerciales, religiosos y domésticos.

El informe lo realizó la Comisión de Protección al Patrimonio Arqueológico, Histórico y Paleontológico, integrada por prestigiados y experimentados arqueólogos del INAH, agrega.

Desde hace un mes, el grupo de arqueólogos de la Comisión de Protección al Patrimonio Arqueológico, Histórico y Paleontológico que denunció el “crimen de lesa arqueología” ha propuesto que se lleve a cabo un debate público en el que los responsables de la obra y las autoridades del INAH se vean obligados a explicar, con pruebas y datos verificables, los criterios con que justificaron la remoción de bienes del patrimonio arqueológico.

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¿Qué dijeron las autoridades del INAH?

En la mesa académica, tanto Laura Ledesma Gallegos, presidenta del Consejo de Arqueología del INAH, como Manuel Pérez Rivas, de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, sostuvieron que la construcción del “Parque de la Memoria en Chetumal” se realizó conforme a los lineamientos arqueológicos permitidos.

Cuando le tocó su turno, Pérez Rivas se limitó a exponer la metodología que empleó en lo que él calificó como “salvamento arqueológico” durante la construcción del Tren Maya, misma que ya ha expuesto en diversos foros.

Aceptó que el caso es controversial por los monumentos que no preservaron en su lugar de origen, y argumentó que, como último recurso, se optó por hacer una rigurosa “deconstrucción” de los mismos… un desmantelamiento con análisis y datos, con el fin de resguardarse en otra ubicación.

“Al no poder situarse dentro del mismo derecho de vía, sino en lo más próximo a su posición original, la Sedena y los gobiernos de Campeche y Quintana Roo colaboraron para resguardar esos sitios en las estaciones del Tren Maya, (lo) que garantizaría el mantenimiento y la vigilancia de estos vestigios”, aseguró Pérez Rivas.

Sin mencionar el Parque de la Memoria Balaam Tun, en Chetumal, Quintana Roo; y el Parque K’awill, en Xpujil, Campeche, del Tren Maya, en Campeche, Pérez Rivas dijo que estos lugares no se diseñaron como espacios turísticos o de comercialización del patrimonio, sino de resguardo, porque aún mantienen su valor patrimonial.

Sin embargo, Pérez Rivas admitió que el tema de la reubicación del patrimonio sí amerita mayor análisis y discusión.

Después de casi cuatro horas de ponencias, se documentó que, avalado por INAH, el Tren Maya destruyó con maquinaria pesada una gran cantidad de ruinas mayas en el Tramo 7, y la evidencia fueron imágenes inéditas en fotografía y vídeos del patrimonio arqueológico devastado en esta zona de la Península de Yucatán.