La presión sobre las finanzas públicas de México alcanzó a las empresas energéticas, pues un día después de modificar de estable a negativa la perspectiva de calificación soberana del país, S&P Global Ratings hizo lo mismo con Pemex y CFE, aunque mantuvo sus notas en BBB, es decir, dentro del grado de inversión.

La decisión de la calificadora refleja la preocupación por el aumento de la deuda pública, el persistente déficit fiscal y el bajo crecimiento económico, factores que, según el análisis, comprometen la capacidad financiera de las empresas productivas del Estado debido a su estrecha dependencia del respaldo del gobierno.

Negativa la perspectiva de calificación de Pemex y CFE

De acuerdo con Gabriela Siller Pagaza, directora de análisis económico de Banco Base, tanto Pemex como CFE mantienen con S&P una calificación BBB en deuda de largo plazo en divisa extranjera, exactamente el mismo nivel que la deuda soberana de México.

La especialista señaló que, cuando una calificadora ajusta la perspectiva o la nota crediticia del país, el impacto suele extenderse al resto de las entidades vinculadas al gobierno federal.

Advirtió que Pemex afronta un deterioro estructural desde hace varios años y sostuvo que, si se tratara de una empresa privada, ya habría vendido activos no rentables para reducir deuda y disminuir costos operativos.

También recordó que otras agencias mantienen evaluaciones menos favorables para la petrolera mexicana. Moody’s ubica a Pemex en B1 y Fitch Ratings en BB+, ambos niveles fuera del grado de inversión.

S&P alerta por deuda, déficit fiscal y apoyo financiero a Pemex

Sobre el mismo tema, “Reforma” confirma que S&P bajó de estable a negativa la perspectiva de calificación de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, que ahora se encuentran en BBB.

Recordó que ayer la agencia revisó a la baja la perspectiva crediticia de la calificación soberana del país, argumentando resultados fiscales persistentemente débiles, crecientes niveles de deuda y escaso crecimiento económico.

En un comunicado, S&P señala que el continuo apoyo fiscal sustancial a Pemex y CFE continuaría empeorando la rigidez fiscal de México.

“El déficit del gobierno general en 2025 fue de 4.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), en comparación con 5.2 por ciento en 2024 y el promedio de 2.7 por ciento entre 2019 y 2023″.

“Los ingresos del Gobierno general han aumentado gradualmente desde 2022. Por lo tanto, los déficits fiscales moderadamente elevados derivan del aumento del gasto (incluyendo el gasto social) y de la carga de intereses, así como a la materialización de pasivos contingentes de las empresas del sector público mexicano, especialmente Pemex”, refirió.

Pemex podría requerir más recursos federales

La calificadora prevé que todas las amortizaciones de la deuda de Pemex se financiarán con transferencias del Gobierno federal.

“Los deficientes resultados operativos de Pemex podrían llevar al Gobierno a dar más fondos para cubrir futuras pérdidas financieras, lo que ampliaría el déficit fiscal“, advirtió.