CIUDAD DE MÉXICO.— La Arquidiócesis Primada de México llamó a madres, padres y tutores a no descuidar a niñas, niños y adolescentes durante la euforia del Mundial 2026, pues la pasión por el fútbol puede derivar en sobreexposición digital, aislamiento y riesgos ocultos en chats, videojuegos y apuestas.
En su editorial en el semanario Desde la Fe, la Iglesia católica señaló que la justa mundialista puede representar una oportunidad para fortalecer la convivencia familiar, compartir emociones y crear recuerdos.
Iglesia advierte riesgos para niños por el Mundial 2026
Sin embargo, advirtió que el entusiasmo deportivo también puede alterar rutinas, aumentar el tiempo frente a pantallas y reducir la vigilancia afectiva hacia los menores.
“¿Sabemos realmente qué está ocurriendo en la recámara de al lado?”, cuestionó, en un llamado a las familias para “observar con amor, escuchar con atención y acompañar con cercanía”.
La Arquidiócesis sostuvo que, en medio de la emoción por el fútbol, las amenazas para niñas, niños y adolescentes no siempre provienen de la calle o desconocidos, sino que llegan directamente a través de teléfonos celulares, pantallas o audífonos.
El mensaje fue difundido en la antesala del Mundial 2026, que comenzará el 11 de junio en Ciudad de México y concluirá el 19 de julio en sedes de Canadá, Estados Unidos y México.
La Iglesia católica advierte riesgo en la familia
La Iglesia también alertó sobre señales que podrían reflejar un deterioro en los vínculos familiares, como silencios prolongados, aislamiento, irritabilidad, insomnio, ansiedad, enojo constante, necesidad excesiva de privacidad, desconexión emocional o una dependencia cada vez mayor del teléfono celular.
También retomó planteamientos surgidos durante la Semana del Buen Trato Infantil y de Personas Vulnerables, organizada por la Comisión para la Protección de Menores de la Arquidiócesis Primada de México, donde especialistas y educadores compartieron herramientas para fortalecer la convivencia familiar y promover entornos seguros.
Según la publicación, el buen trato no consiste únicamente en evitar la violencia, sino en construir relaciones sanas, cercanas y emocionalmente presentes.
“Un niño protegido no es aquel que tiene una puerta cerrada o una contraseña segura, sino quien puede hablar, se siente escuchado y encuentra adultos atentos a sus emociones”.
Llamado a estar pendientes de qué ven y escuchan los menores
La Arquidiócesis aclaró que su postura no busca “satanizar” las plataformas digitales ni oponerse a los avances tecnológicos, aunque ninguna innovación puede considerarse progreso si afecta la dignidad humana y que ninguna pantalla puede sustituir la convivencia familiar y el acompañamiento afectivo.
Por ello, pidió a las familias no asumir que los menores están seguros únicamente por permanecer dentro de casa, e interesarse en lo que ven, escuchan, juegan y sienten durante un periodo marcado por la intensidad deportiva y el alto consumo digital.
