CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Las empresas españolas establecidas en México mantienen una perspectiva favorable para 2026, con expectativas de aumentar su actividad, inversión y generación de empleo, aunque señalan desafíos regulatorios, fiscales y de seguridad que limitan un mayor dinamismo. Así lo revela el III Barómetro sobre clima y perspectivas de la inversión española en México, presentado por la Cámara Española de Comercio en México (Camescom).
De acuerdo con el estudio, cerca de tres de cada cuatro compañías españolas anticipan un incremento en su cifra de negocios durante 2026. Además, más de la mitad prevé ampliar tanto sus inversiones como sus plantillas laborales en el país.
México se consolidó en 2025 como el segundo destino de la inversión española en el exterior, únicamente detrás de Estados Unidos. El stock de inversión supera los 68 mil 800 millones de euros, equivalente a más del 10 por ciento de la inversión directa española en el mundo.
Durante la presentación, el embajador de España en México, Juan Duarte, destacó que la mayoría de las empresas consultadas busca fortalecer su presencia en el mercado mexicano. Señaló además que el contexto actual refleja una etapa de normalización y acercamiento entre ambas naciones.
Antonio Basagoiti, presidente de Camescom, comparó la inversión española con un vehículo que avanza de manera positiva, aunque enfrenta obstáculos que impiden acelerar su marcha. Entre ellos mencionó la incertidumbre regulatoria, los retrasos en autorizaciones de proyectos y algunas dificultades fiscales.
Por su parte, Inmaculada Riera, directora general de la Cámara, calificó a México como un socio estratégico para las empresas españolas. María Peña Mateos, representante de Analistas Financieros Internacionales, afirmó que la inversión responde a una visión estructural de largo plazo y no exclusivamente al fenómeno del nearshoring.
