Las personas desaparecidas y no localizadas en Sinaloa aumentaron 252% en la gestión de Rubén Rocha, dice la Comisión Nacional de Búsqueda
Las personas desaparecidas y no localizadas en Sinaloa aumentaron 252% en la gestión de Rubén Rocha, dice la Comisión Nacional de Búsqueda

CIUDAD DE MÉXICO.— Las personas desaparecidas y no localizadas en Sinaloa aumentaron 252% durante la administración de Rubén Rocha Moya: registros de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) muestran que los casos pasaron de 270 en 2022 a 951 en 2025, la cifra anual más alta registrada en su gestión.

Entre el 1 de noviembre de 2021, cuando asumió la gubernatura, y el 2 de mayo de 2026, fecha en la que solicitó licencia al cargo, se reportaron 5 mil 26 personas desaparecidas en la entidad. De ese total, 2 mil 553 siguen como personas no localizadas, 2 mil 473 son personas que fueron ubicadas y 413 fueron halladas sin vida.

Ahora, bajo el gobierno de la sustituta de Rocha Moya, Yeraldine Bonilla, la CNB reporta que desde que asumió el cargo hasta la fecha, es decir, en dos meses, han desaparecido 149 personas, de las cuales 21 ya fueron encontradas, mientras que 128 siguen sin ser ubicadas.

Los registros de la Comisión muestran una tendencia ascendente de desaparecidos bajo el gobierno de Rocha Moya, al pasar de 270 personas desaparecidas y no localizadas en 2022 a 321 en 2023, 715 en 2024 y 951 en 2025. Tan sólo entre el 1 de enero y el 2 de mayo de 2026 se contabilizaron otras 244 personas desaparecidas y no localizadas.

Rocha Moya, requerido por Estados Unidos

Rocha Moya es requerido por Estados Unidos, que ha solicitado su extradición por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.

De acuerdo con la acusación presentada por fiscales federales y la DEA, el gobernador con licencia habría utilizado su cargo para brindar protección a integrantes de la organización criminal, permitir que la facción de “Los Chapitos” operara con impunidad y facilitar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense. Las autoridades de ese país sostienen que cuentan con evidencia de reuniones entre Rocha Moya y líderes del grupo criminal.

Especialistas consultados por El Universal coinciden en que el incremento de las desapariciones durante la administración de Rubén Rocha Moya constituye uno de los indicadores más claros del deterioro de las condiciones de seguridad en Sinaloa, y advierten que el fenómeno no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de una crisis más amplia ligada a la disputa entre grupos criminales, la debilidad institucional y la insuficiente capacidad de respuesta de las autoridades.

“Las desapariciones se vinculan con la disputa entre grupos del crimen organizado, el control territorial, el reclutamiento forzado, la impunidad y las debilidades institucionales para prevenir e investigar estos delitos. Por ello, el incremento registrado durante la administración de Rubén Rocha Moya debe analizarse como un indicador relevante del deterioro de las condiciones de seguridad en la entidad y de la creciente capacidad de los grupos criminales para operar en determinados territorios”, señala Eunice Rendón, especialista en migración y seguridad.

Comenta que el aumento de las desapariciones no puede entenderse de manera ais-lada, sino en el contexto de la confrontación interna que vive el Cártel de Sinaloa, particularmente entre las facciones vinculadas a “Los Chapitos” y grupos cercanos a Ismael “El Mayo” Zambada.

“Esta confrontación generó una escalada de violencia que se tradujo no solamente en homicidios, sino también en desapariciones, desplazamientos forzados y otras formas de violencia contra la población. Las desapariciones suelen aumentar en contextos donde existen disputas por el control territorial, debilitamiento institucional y altos niveles de impunidad, factores que han estado presentes en Sinaloa durante los últimos años”, indica.

Eunice Rendón destaca además que las desapariciones tienen una dimensión humanitaria distinta a otros delitos debido al impacto permanente que generan sobre las familias de las víctimas: “Cada persona desaparecida representa una búsqueda que continúa, una familia que vive en incertidumbre y una exigencia de verdad y justicia que muchas veces recae en los propios colectivos de búsqueda. Por ello, el crecimiento de este fenómeno debe analizarse también desde una perspectiva humanitaria y de derechos humanos”, afirma.