Recibimos un escrito del diputado estatal panista Roger Torres Peniche que dice lo siguiente:
Respeto las opiniones de cualquier académico, pero una cosa es formular hipótesis políticas y otra muy distinta es presentar especulaciones como si fueran hechos demostrados.
Ya basta de querer explicar y justificar una derrota inventando conspiraciones y buscando culpables por todas partes, aprovechando cualquier coyuntura.
La derrota en la elección a la gubernatura exige revisar las decisiones del candidato y de su estructura de campaña. Porque había una tarea política y electoral que cumplir, empezando por lo más elemental que se espera de quien aspira a gobernar Yucatán: recorrer sus 106 municipios, construir acuerdos y salir a buscar los votos.
Tuvo la candidatura, tuvo la oportunidad y tuvo la plena responsabilidad de conducir su campaña. Lo que no tuvo fue la capacidad para ganar.
Y ahora resulta que, dos años después, pretenden convencernos de que la derrota fue producto de una sofisticada conspiración.
¡Por favor! Es mucho más sencillo reconocer que hubo una campaña mal conducida que inventar una novela de traiciones para justificar el fracaso.
Sobre Liborio Vidal, francamente no encuentro ninguna sorpresa. Liborio siendo Liborio: primero en el PRI, después en el PRD, posteriormente en el Verde y el PAN, ahora en Morena. Es una historia que se repite; solamente cambian las siglas.
Su única ideología es el poder y el presupuesto. Los partidos cambian; sus intereses permanecen.
Por supuesto que tiene todo el derecho de cambiar de partido cuantas veces quiera, pero que nadie se confunda: sus decisiones son exclusivamente suyas. No las comparto, no las respaldo y mucho menos representan al PAN ni a quienes seguimos creyendo en sus principios.
En política, la congruencia no se negocia y la lealtad no se cambia por una candidatura.
Cada quien es libre de escoger su camino, pero también debe asumir la responsabilidad de sus contradicciones. Y que quede muy claro: que Liborio cambie de partido ya no es una sorpresa. Pero que Liborio decida aparecer en un partido distinto al PAN no demuestra que alguien haya conspirado contra nadie ni que exista un pacto secreto con el actual gobierno.
Simplemente confirma su trayectoria política: la traición por beneficio propio.
Que no pretendan convertir las especulaciones en verdades ni las fantasías de café en hechos históricos.
Lo que sí conocemos es el resultado electoral de 2024. Y ese resultado tiene un responsable político fundamental: quien encabezó la candidatura y no consiguió convencer a los yucatecos.
No se puede pretender gobernar un estado sin hacer el trabajo político necesario y después responsabilizar a los demás por el resultado.
La elección anterior no se perdió porque alguien traicionó. Se perdió porque no se supo ganar, y ninguna historia de conspiraciones va a cambiar esa realidad.
