CANCÚN.- Quintana Roo registra un importante aumento de casos de leishmaniasis cutánea durante 2026, al acumular 308 diagnósticos confirmados hasta finales de agosto.
Con esta cifra, la entidad concentra alrededor del 70% de los 440 casos contabilizados en México, de acuerdo con la información epidemiológica proporcionada.
¿Qué es la leishmaniasis cutánea y cómo se transmite?
La leishmaniasis cutánea es una enfermedad causada por parásitos del género Leishmania. Los flebótomos, también conocidos como moscas de la arena, pueden transmitirlos mediante su picadura cuando están infectados.
Generalmente, el padecimiento ocasiona lesiones en la piel. Estas pueden comenzar como pequeñas protuberancias y posteriormente evolucionar hasta convertirse en úlceras.
Por esta razón, una lesión que no cicatriza de manera habitual requiere valoración médica.
Además, identificar oportunamente el padecimiento permite iniciar el tratamiento correspondiente y dar seguimiento a su evolución.
Quintana Roo concentra la mayoría de los casos registrados en México
Los datos epidemiológicos muestran un crecimiento considerable de la leishmaniasis en Quintana Roo durante 2026.
Hasta la semana epidemiológica 26, la entidad contabilizaba 256 casos. Posteriormente, la cifra llegó a 308 diagnósticos hacia finales de agosto. En contraste, durante el mismo periodo de 2025 se habían registrado 33 casos.
Así, Quintana Roo concentra aproximadamente siete de cada 10 casos contabilizados a nivel nacional, tomando como referencia los 308 diagnósticos estatales y los 440 registrados en México.
Además, este comportamiento mantiene al estado como la entidad con mayor número de casos de leishmaniasis en el país, según la información epidemiológica incluida en el reporte.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de exposición?
El contacto frecuente con zonas selváticas o con vegetación puede incrementar la exposición al insecto transmisor.
Por ejemplo, quienes realizan actividades prolongadas en el campo, la selva, áreas naturales o sitios de construcción pueden tener mayor contacto con el vector, especialmente si no utilizan medidas de protección.
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Sin embargo, visitar una zona selvática no significa necesariamente que una persona desarrollará la enfermedad.
La transmisión depende de distintos factores, entre ellos la presencia de flebótomos infectados y las condiciones ambientales.
Por lo tanto, reducir el contacto con estos insectos constituye una de las principales medidas preventivas para las personas que realizan actividades en zonas de riesgo.
Mantienen vigilancia epidemiológica en Quintana Roo
El Laboratorio Estatal de Salud Pública de Quintana Roo contempla procedimientos específicos para el diagnóstico y control de calidad de muestras relacionadas con esta enfermedad.
Entre las muestras que pueden analizarse se encuentran las obtenidas directamente de las lesiones mediante impronta o frotis.
De esta manera, los procedimientos de laboratorio permiten apoyar la identificación del padecimiento.
Las principales medidas preventivas buscan disminuir el contacto con los flebótomos.
Por ello, quienes permanezcan en zonas selváticas pueden adoptar algunas precauciones:
- Utilizar ropa que cubra brazos y piernas, especialmente durante actividades en áreas naturales.
- Aplicar repelente para reducir el contacto con insectos.
- Usar mosquiteros y barreras físicas en sitios donde exista presencia de los transmisores.
- Prestar atención a lesiones persistentes en la piel, particularmente aquellas que no cicatricen con normalidad.
- Acudir a un centro de salud ante la aparición de una herida o úlcera que persista o evolucione de manera inusual.
- Evitar la automedicación y buscar valoración de personal médico.
Estas medidas son especialmente relevantes para personas que trabajan o pasan periodos prolongados en zonas con vegetación y humedad.
