CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— El costo de vida, las dificultades para acceder a una vivienda y las consecuencias laborales de la crianza figuran entre los factores que llevan a mujeres mexicanas a reconsiderar la maternidad, en un contexto de descenso de la natalidad.
La Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que el promedio de natalidad en México disminuyó de 2.1 hijos en 2020 a 1.9 en 2025.
Elisa Calleja, doctora en bioética e investigadora en reproducción asistida, señaló que la baja natalidad es un fenómeno global que genera preocupación por la falta futura de relevo generacional productivo. Explicó que el elevado costo de vida puede colocar a las mujeres ante la decisión de priorizar su desarrollo profesional o la maternidad.
Los datos del Inegi también muestran diferencias según escolaridad. Las mujeres sin educación tienen en promedio 4.9 hijas o hijos, mientras entre aquellas con mayor nivel educativo la cifra disminuye a 1.2.
Paola Simón, de 22 años, atribuyó su decisión de no tener hijos a factores como el difícil acceso a vivienda, desempleo, inseguridad y costo de vida. “Tener hijos dejó de ser una prioridad y pasó a segundo plano”, afirmó.
Nicole Gijón, de 33 años y trabajadora de hotelería, destacó las implicaciones laborales y económicas de la crianza, entre ellas determinar quién cuidará a los hijos y qué sacrificios requeriría hacer en su carrera profesional.
Victoria Ruiz, de 24 años, consideró que la maternidad tiene “costos muy altos”, tanto económicos como de bienestar integral.
Ante este escenario, Brenda Gómez Cruz, investigadora de psicología social de la UNAM, planteó ajustar las políticas públicas para facilitar el acceso a vivienda, brindar apoyos económicos y garantizar los permisos de maternidad.
