LEÓPOLIS (AP).— El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo que fue un “día negro” después de que Rusia atacó una base militar en el oeste del país.

En su discurso nocturno de ayer, el mandatario señaló que Rusia disparó 30 cohetes contra la base militar Yavoriv. Aseguró que 35 personas murieron y otras 134 resultaron heridas.

La base se ubica a menos de 25 kilómetros de la frontera con Polonia. Zelenski añadió que le había dado a los gobiernos de Occidente una “clara advertencia” del peligro que corría la base. Pidió nuevamente a los miembros de la OTAN establecer una zona de restricción aérea sobre Ucrania. Alertó que “es solo cuestión de tiempo” para que los misiles rusos caigan en territorio de la alianza atlántica.

Analistas militares aseguran que es poco probable que Estados Unidos, Reino Unido y sus aliados europeos impongan una zona de restricción aérea porque creen que ello podría agravar el conflicto en Ucrania hasta convertirse en una confrontación nuclear entre la OTAN y Rusia.

El presidente de Ucrania también informó que casi 125,000 civiles han sido desalojados por corredores humanitarios hasta la fecha, y que un convoy con ayuda humanitaria se dirige a la sitiada ciudad de Mariúpol.

“Ya hemos desalojado a casi 125,000 personas a territorio seguro mediante corredores humanitarios”, declaró Zelenski

“La prioridad de hoy es Mariúpol. Nuestro convoy con ayuda humanitaria está a dos horas de Mariúpol. Faltan solo 80 kilómetros”, añadió.

“Estamos haciendo todo lo posible para impedir a los ocupantes que están incluso bloqueándole el paso a sacerdotes ortodoxos que acompañan a esta asistencia, alimentos, agua y medicinas. Hay 100 toneladas de los artículos más necesarios que Ucrania está enviando a sus ciudadanos”, declaró.

Por otra parte, autoridades de Ucrania indicaron que se logró reparar un cable eléctrico roto en la planta nuclear de Chernóbil, donde ocurrió un desastre nuclear en 1986 y que actualmente está ocupada por tropas rusas.

El ministro de energía ucraniano Herman Halushchenko expresó que “héroes” del sistema eléctrico nacional lograron restablecer la conexión. La electricidad que se usa para alimentar los sistemas de bombeo que enfrían el combustible nuclear y evita que se filtre.

Ucrania informó el miércoles que el cable se rompió y que el sistema podría seguir funcionando con generadores, pero que para ello había solo 48 horas.

El Organismo Internacional de Energía Atómica restó importancia al hecho, afirmando que veía escasa probabilidad de que el sistema se recaliente sin electricidad.

Bielorrusia anunció el jueves que estableció una conexión de emergencia con Chernóbil desde su frontera con Ucrania.

Víctimas de la guerra

La oficina de derechos humanos de la ONU dijo que 596 civiles han muerto y por lo menos 1,067 han sido heridos en la invasión rusa de Ucrania.

La Alta Comisión de Derechos Humanos de la ONU indicó que 43 de los fallecidos y 57 de los heridos eran menores de edad.

El organismo con sede en Ginebra había registrado el día anterior 579 civiles muertos y 1,002 heridos.

Explicó que los decesos se debieron “al uso de armas explosivos en un área amplia” como misiles y artillería.

Funcionarios del organismo mundial estiman que la cifra verdadera de víctimas es mucho más alta, debido a que muchos reportes se demoran o están sin confirmar.

Advertencia

Estados Unidos advirtió ayer que responderá si los ataques de Rusia van más allá de Ucrania y alcanzan a algún miembro de la alianza

El presidente Joe Biden “ha sido claro reiteradamente en que Estados Unidos trabajará con nuestros aliados para defender cada pulgada de territorio de la OTAN, y eso quiere decir cada pulgada”, declaró ayer el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, al programa “Face the Nation” de CBS News.

Estados Unidos y la OTAN han enviado de forma regular instructores al campo de entrenamiento, también conocido como Centro Internacional de Seguridad y Fuerzas de Paz, para entrenar a militares ucranianos.

Combatientes rusos también dispararon en el aeropuerto de Ivano-Frankivsk, una ciudad en el oeste de Ucrania situada a 250 kilómetros (155,34 millas) de la frontera ucraniana con Eslovaquia y Hungría. El objetivo era “sembrar el pánico y el miedo”, dijo el alcalde, Ruslan Martsinkiv.