POKROVSK, Ucrania (AP).— Un ataque aéreo ruso contra áreas residenciales dejó al menos 21 muertos ayer en la madrugada cerca del puerto ucraniano de Odesa, informaron las autoridades, un día después de que las fuerzas rusas se retiraron de una isla en el Mar Negro, en un acto que parecía reducir las amenazas para la ciudad.
Un video del ataque mostraba los restos carbonizados de edificios en el pequeño pueblo de Serhiivka, a unos 50 kilómetros de Odesa. La oficina del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo que aviones de guerra dispararon tres misiles que impactaron un edificio de apartamentos y un campamento.
Las autoridades ucranianas consideraron que el ataque fue motivado por el retiro de las tropas rusas de la Isla de las Serpientes un día antes, a pesar que Moscú dijo que se trató de un “gesto de buena voluntad” para ayudar a desbloquear las exportaciones ucranianas de cereales.
Las fuerzas rusas se apoderaron de la isla en los primeros días de la guerra, aparentemente con la idea de que les sirviera de plataforma para lanzar un ataque sobre Odesa, el mayor puerto de Ucrania y sede de su Armada.
“Los invasores no pueden ganar en el campo de batalla, de modo que recurren al infame asesinato de civiles”, dijo Iván Bakanov, director del servicio de seguridad de Ucrania (SBU, por sus siglas en ucraniano). “Después de que el enemigo fue desalojado de la Isla de las Serpientes, decidió responder con el cínico ataque contra blancos civiles”.
El ejército ucraniano informó a última hora de ayer en redes sociales que dos aviones de guerra Su-30 rusos bombardearon la Isla de las Serpientes con bombas de fósforo. Un en blanco y negro mostraba dos explosiones en la isla. Los aviones de guerra habrían atacado desde el este, desde Belbek, en la península de Crimea ocupada por Rusia. El ejército ruso no hizo comentarios por el momento.
Gran cantidad de civiles murieron en bombardeos rusos anteriormente, incluyendo en un hospital, un teatro que estaba siendo utilizado como refugio y una estación ferroviaria. Hasta esta semana, las muertes masivas de civiles parecieron volverse menos frecuentes, mientras Moscú se enfocaba en capturar la región del Donbás, en el este de Ucrania.
Misiles rusos cayeron en la región de Kiev el fin de semana pasado luego de semanas de relativa calma en los alrededores de la capital, y un ataque con misiles el lunes contra un centro comercial en la ciudad de Kremenchuk del centro del país dejó al menos 19 muertos.
Zelenski expresó su indignación por el ataque de ayer.
“Estos misiles, Kh-22, fueron diseñados para destruir portaaviones y otros navíos de guerra de gran tamaño, y el ejército ruso los utilizó contra un edificio común y corriente de nueve pisos en el que vivían civiles ordinarios”, lamentó.
Versión rusa
En Moscú, el jefe del Centro de Control de Defensa Nacional de la Federación Rusa, coronel general Mikhail Mizintsev, afirmó que el ataque fue un montaje ucraniano.
Según el sitio news.mail.ru, Mizintsev dijo que el régimen de Kiev preparó una provocación en Odessa para acusar a Rusia de destruir la infraestructura civil y matar a civiles.
Se está organizando la destrucción de una instalación social con “extras” que representan a las víctimas por 500 rublos por persona; periodistas extranjeros y empleados de Unicef fueron llevados a la ciudad para implementar la provocación, sostuvo.
