TOKIO (AP).— Un alto cargo de la policía japonesa reconoció ayer la existencia de posibles fallos de seguridad que permitieron a un asesino disparar su arma contra el ex primer ministro Shinzo Abe mientras éste pronunciaba un discurso en un acto de campaña, planteando dudas sobre cómo pudo el atacante acercarse tanto a él.

Abe fue baleado el viernes en la ciudad de Nara y evacuado por aire a un hospital local, pero murió desangrado pese a un tratamiento de emergencia que incluyó enormes transfusiones de sangre. La policía detuvo en el lugar al agresor, un exintegrante de la Armada japonesa. La policía confiscó el arma de fabricación casera que utilizó y más tarde se encontraron más en su apartamento.

El agresor, Tetsuya Yamagami, dijo a los investigadores que planeó el asesinato porque creía los rumores sobre que Abe estaba conectado con una organización a la que él guardaba rencor, según la policía.

Medios japoneses dijeron que el hombre detestaba a un grupo religioso del que su madre era devota.

Los reportes no identificaron el grupo.

Ayer, un automóvil fúnebre negro con el cuerpo de Abe y donde también viajaba su viuda, Akie, llegó a su casa en la acomodada zona residencial de Shibuya, donde muchos dolientes esperaban e inclinaron la cabeza al paso del vehículo.

El jefe de la policía de la prefectura de Nara, Tomoaki Onizuka, dijo que el asesinato de Abe era el “mayor arrepentimiento” de sus 27 años de carrera.

“No puedo negar que hubo problemas con nuestra seguridad”, expresó Onizuka. “Si fue un error de organización, una respuesta de emergencia o la capacidad de las personas, todavía tenemos que averiguarlo. En general, hubo un problema y lo revisaremos desde todas las perspectivas”.

Hoy los japoneses comenzaron a votar en los comicios parciales a la Cámara Alta del Parlamento nacional.

Unos 46,000 puntos de votación repartidos por el archipiélago nipón abrieron a las 7 de la mañana (5 de la tarde del sábado en Mérida), y cerrarían 13 horas más tarde, cuando comenzarán a conocerse los primeros sondeos a pie de urna sobre el resultado electoral.

En estos comicios están en juego 125 de los 248 escaños de la Cámara Alta, una de las dos que compone la Dieta de Japón y en la que se ratifican las iniciativas legislativas o las designaciones de primeros ministros antes aprobadas por la más poderosa Cámara Baja.

 

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