CUBULCO, Guatemala (EFE).— Los hombres suben de dos en dos el palo de 30 metros hasta la cima, donde se amarran un lazo a piernas y tobillos, para después lanzarse juntos al vacío en honor al santo Santiago Apóstol.
Se trata de la “Danza del Palo Volador”, una tradición que cada año da un color especial a Cubulco, en el norte de Guatemala.
Los más ancianos del municipio, de mayoría indígena y a 200 kilómetros al norte de la Ciudad de Guatemala, no pueden asegurar cuándo se inició la tradición de la danza. Algunos dijeron a EFE esta semana que proviene de los pueblos mayas y que tras la adopción del catolicismo se volvió una ofrenda para el patrono del lugar, Santiago Apóstol.
La “Danza del Palo Volador” se realiza durante 10 días en Cubulco, perteneciente al departamento (provincia) de Baja Verapaz, previo a la llegada del 25 de julio, día de su patrono, pero su celebración había quedado postergada en los últimos dos años debido a la pandemia, hasta los festejos de este 2022.
Al ritmo de marimba, los danzantes o artistas, vestidos con trajes tradicionales, desafían la gravedad al caer poco a poco de cabeza colgando de los lazos sobre el eje del palo, y en algunas ocasiones incluso tocan instrumentos de percusión.
La instalación del palo en el que se colgarán los artistas conlleva todo un ritual que inicia cuando docenas de hombres del poblado (en ocasiones hasta 300) se encaminan a un bosque para elegir el árbol que mejor se adapte a la tradición.
Posteriormente, en conjunto, lo cortan y lo sacan del bosque mediante lazos, para después bendecirlo y colocarlo erguido frente a la iglesia del municipio, enterrado a tres metros de profundidad, donde se realizarán las celebraciones de julio en honor al santo Santiago Apóstol.
En la punta del palo se coloca una horqueta, donde dos personas se colocan sentados para ayudar a los danzantes a la hora de colocarse los lazos y tirarse al vacío.
Morteros y cohetes interminables acompañan a los danzantes, que caminan por las calles del municipio y se detienen a bailar y beber en casas elegidas por una cofradía, con músicos que cargan en hombros la marimba de un lado a otro para terminar finalmente en la plaza central del poblado.
El departamento de Baja Verapaz, donde se encuentra Cubulco, es de los más pobres de Guatemala según cifras oficiales y además fue afectado con fuerza por los huracanes Eta y Iota en 2020.
La situación provoca que cada año miles de sus pobladores decidan dejar el país centroamericano y partir a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida.
Sin embargo, los migrantes de Cubulco no se olvidan de sus raíces y por eso se ha convertido en una estampa de las celebraciones que los pobladores locales graben en vivo mediante teléfonos inteligentes para sus familiares en Estados Unidos.
El primer caso de coronavirus en Guatemala fue detectado en marzo de 2020 y la pandemia obligó a suspender el vuelo de los artistas en 2020 y 2021, pero fueron retomadas para este año.
También se realizan celebraciones en los municipios de Rabinal y El Chol en Baja Verapaz, pero es “La Danza del Palo Volador” de Cubulco la que atrae la atención de turistas locales y extranjeros, asombrados por los intrépidos artistas.
