MOSCÚ (EFE).— El presidente ruso Vladimir Putin se enfrenta a crecientes presiones para que revise su estrategia en Ucrania tras la humillación que ha supuesto una retirada rusa en el campo de batalla.

Nacionalistas rusos creen que la “operación militar especial” en Ucrania puede terminar en desastre.

Funcionarios y políticos de diferente signo aprovecharon la reanudación de los debates en la Duma (Cámara de Diputados) para hablar por primera vez en público de una posible derrota si la campaña militar no cambia radicalmente de rumbo.

Todos coinciden en que Rusia no puede permitirse una derrota, por lo que los diputados llamaron a la movilización de todos los recursos humanos y materiales, llamamiento que el Kremlin volvió a rechazar.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió la unión de los líderes internacionales y los animó a usar la próxima Asamblea General de la organización como un foro que permita superar sus fuertes divisiones en un momento de “gran peligro” para todo el mundo.

“El debate general de este año debe dar esperanza y (ayudar a) superar las divisiones que están impactando al mundo de forma dramática”, dijo Guterres en una conferencia de prensa previa a estas reuniones de alto nivel que comienzan en Nueva York la próxima semana.

El secretario general advirtió que las fracturas geoestratégicas “son las más grandes desde al menos la Guerra Fría” y están “paralizando la respuesta global a desafíos dramáticos”.

“Nuestro mundo está arruinado por la guerra, azotado por el caos climático, marcado por el odio y avergonzado por la pobreza, el hambre y la desigualdad”, lamentó Guterres.

El diplomático portugués habló ayer con el presidente ruso Vladimir Putin, que no tiene previsto viajar a Nueva York. Tras esa conversación telefónica, Guterres dejó claro que ve la paz en Ucrania todavía muy lejos.

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