AWALI, Baréin (EFE).— El papa Francisco advirtió ayer desde Baréin que Oriente y Occidente son cada de vez más dos bloques contrapuestos, que si se sigue “jugando con misiles y bombas”, el mundo se llenará de “cenizas y odio”, y deseó que estas disputas “se resuelvan por el bien de todos”.
“Después de dos terribles guerras mundiales, después de una guerra fría que durante décadas tuvo al mundo en vilo, en medio de tantos conflictos desastrosos en todas partes del globo, entre voces de acusación, amenaza y condena, nos encontramos aún tambaleantes en el borde de un equilibrio frágil”, dijo.
Francisco tomó la palabra en la plaza Al Fida, en el gran complejo del palacio real Sakhir, para clausurar el “Foro de diálogo entre Oriente y Occidente para la convivencia humana” tras las intervenciones del rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Jalifa, y del imán de la Universidad de Al Azhar, de Egipto, Ahmed al Tayeb.
Ucrania
Al término de su discurso de clausura, el Pontífice pidió “negociaciones serias” para que se ponga fin a la guerra en Ucrania al término de su discurso de clausura del “Foro Occidente y Oriente para la convivencia humana”.
“Y antes de terminar quiero realizar un fuerte llamamiento para que se ponga fin a la guerra en Ucrania y se empiecen serias negociaciones de paz”, añadió improvisando sobre su discurso preparado y que fue pronunciado en la plaza Al Fida, en el gran complejo del palacio real Sakhir.
En su intervención, que tuvo lugar tras las del rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Jalifa, y la del imán de la Universidad de Al Azhar, de Egipto, Ahmed al Tayeb, el Papa advirtió de que “Oriente y Occidente se asemejan cada vez más a dos mares contrapuestos”.
Y destacó la paradoja de que “mientras la mayor parte de la población mundial está unida por las mismas dificultades, afligida por graves crisis alimentarias, ecológicas y pandémicas, así como por una injusticia planetaria cada vez más escandalosa, algunos poderosos se concentran en una lucha decidida por intereses particulares, desenterrando lenguajes obsoletos, redefiniendo zonas de influencia y bloques contrapuestos”.
Previamente, el secretario de Estado vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin, aseguró que Francisco “está muy preocupado” por la guerra y que por ello “todos los miércoles durante la audiencia, en todas las oportunidades que ha tenido para hablar, siempre lo ha hecho, expresando además un llamamiento para que termine la guerra y se inicien las negociaciones de paz”.
Parolin también reafirmó la voluntad de la Santa Sede de mediar para poner fin a la guerra y subrayó que se ven pequeñas señales por parte de Moscú, en declaraciones a los medios en Baréin, donde se encuentra siguiendo el viaje del Papa.
“Ha habido algunas pequeñas señales. Vi ayer, al menos, la noticia de que el presidente ruso (Vladimir) Putin dijo que estaba dispuesto a volver al acuerdo del trigo: estas son pequeñas señales y esperamos que vayan hacia el sentido común”, respondió Parolin a la pregunta de si había visto señales positivas desde Moscú.
Religiones
Posteriormente, el Papa se reunió con los integrantes del Consejo Musulmán de Ancianos, en Baréin, donde realiza un viaje de cuatro días, e instó a las religiones a promover la paz a través de “instrumentos” como el encuentro, las negociaciones pacientes y el diálogo.
En la segunda jornada en este país del golfo Pérsico, el Pontífice se reunió con el imán Al Tayeb con quien firmó en 2019 en Abu Dabi el documento para la Hermandad Humana.
Después, en el patio frente a la mezquita del complejo del palacio Sakhir, dirigió su discurso al Consejo Musulmán de Ancianos, que promueve los valores de la tolerancia y combate el extremismo y con quienes ya se encontró en su viaje a Abu Dabi. “Dios es fuente de paz. Que nos conceda ser, en cualquier lugar, canales de su paz”, inició el papa su discurso ante los representantes de esta institución y la delegación vaticana sentada en círculo. “Ante ustedes quisiera reiterar que el Dios de la paz nunca conduce a la guerra, nunca incita al odio, nunca respalda la violencia. Y nosotros, que creemos en Él, estamos llamados a promover la paz a través de instrumentos de paz, como el encuentro, las negociaciones pacientes y el diálogo, que es el oxígeno de la convivencia común”, agregó.
Francisco, que viajó a Baréin para reforzar las relaciones con el islam, señaló que “la paz no puede ser sólo proclamada, se debe consolidar”, y esto es posible “removiendo las desigualdades y las discriminaciones, que producen inestabilidad y hostilidad.”
Ante estos representantes del mundo islámico, el papa expresó que cada vez es más necesario que se “encuentren y conozcan más” y “poner la realidad antes que las ideas y a las personas antes que las opiniones, la apertura al cielo antes que las distancias de la Tierra, un futuro de fraternidad antes que un pasado de hostilidad, superando los prejuicios y las incomprensiones.”
“Frente a una humanidad cada vez más herida y desgarrada que, bajo el vestido de la globalización, respira con dificultad y miedo, las grandes religiones están llamadas a ser el corazón que une los miembros del cuerpo, el alma que da esperanza y vida a las más altas aspiraciones”, aseveró Francisco, que en su pontificado ha visitado once países de mayoría musulmana.
Para colaborar en el camino de la paz, el papa indicó que las religiones disponen de la oración y la fraternidad.
“Estas son nuestras armas, humildes y eficaces”, dijo Francisco, que llamó a no dejarse tentar “por quienes creen en las razones de la fuerza y alimentan la violencia, la guerra y el mercado de armas, el comercio de la muerte que, con grandes sumas de dinero cada vez mayores, está transformando nuestra casa común en un gran arsenal”.
También lamentó que “muchas personas se ven obligadas a migrar de su propia tierra a causa de los conflictos financiados por la compra de armamento anticuado a precios asequibles, para luego ser identificadas y rechazadas en otras fronteras por medio de equipamiento militar siempre más sofisticado”.
Y les invitó a no caer “en el escándalo de ocuparnos de otras cosas y no de anunciar al Dios que da paz a la vida y la paz que da vida a los hombres”.
