ROMA (EFE).— El gobierno de Italia aceptó ayer acoger solo a los inmigrantes vulnerables y necesitados que se encuentren a bordo de los barcos de las ONG, mientras que expulsará a las naves con el resto a aguas internacionales, en el marco de su política de puertos cerrados a este tipo de misiones humanitarias extranjeras.
“Nosotros respetamos a las personas y las exigencias humanitarias pero tras una verificación, quienes no se encuentren en estas condiciones, según las indagaciones de los organismos nacionales competentes, serán invitados a salir de las aguas territoriales italianas”, dijo en rueda de prensa el ministro del Interior, Matteo Piantedosi.
Actualmente en el Mediterráneo central hay 4 embarcaciones de organizaciones humanitarias extranjeras con más de mil inmigrantes a bordo rescatados hace varios días en el mar.
Del nuevo gobierno de Italia, liderado por Giorgia Meloni, del partido ultraderechista Hermanos de Italia, forma parte el también ultraderechista Matteo Salvini (máximo responsable de la Liga), actual vicepresidente y ministro de Infraestructuras y que en 2018, cuando era titular de Interior, impuso una férrea política de puertos cerrados a los barcos de las ONG, replicada ahora nuevamente.
Hasta la fecha tanto Italia como Malta se han negado a permitir el desembarco de estas personas y Roma ha pedido a los estados de bandera de las naves —Alemania y Noruega— que se hagan cargo.
No obstante, Piantedosi, antiguo jefe de gabinete de Salvini, aceptó ayer la posibilidad de que algunos de los inmigrantes puedan desembarcar, ya que ha sabido que entre estos hay mujeres embarazadas, bebés, cientos de menores y personas con fiebre.
Por el momento, Italia permitirá a las naves humanitarias entrar en sus aguas territoriales, también porque las condiciones del mar están empeorando, y será entonces cuando funcionarios supervisarán su interior para determinar quienes necesitan ser desalojados. Después, el resto deberá salir de territorio italiano.
“La solución que adoptamos es para no defraudar las obligaciones humanitarias (…) pero seguiremos reivindicando la responsabilidad de los países de bandera“, sostuvo, para después exigir una vez más que el fenómeno migratorio sea gestionado a nivel europeo.
Salvini por su parte afirmó en un comunicado que “se garantizará como siempre el auxilio y la asistencia pero se prohibirá la permanencia en aguas territoriales de las ONG extranjeras”.
En estos momentos hay cuatro barcos humanitarios que reclaman un puerto seguro: los noruegos Geo Barents de Médicos Sin Fronteras con 572 personas a bordo y el Ocean Viking de SOS Méditerranée con 234; y el alemán Humanity 1, con 179.
En las últimas horas se ha sumado en barco más pequeño, el de la ONG alemana Mission Lifeline, con 95 inmigrantes y capitaneado por el español Marco Antonio Martínez.
Piantedosi avanzó que algunas de estas naves se están dirigiendo a las costas italianas y que solo se les permitirá entrar sin que nadie desembarque hasta que se proceda a la verificación de la situación a bordo.
Es el caso de la nave Humanity 1, que se dirige actualmente a la ciudad siciliana de Catania (sur). “Tras la verificación, las personas que no se adapten a los criterios deberán quedarse a bordo y volver a aguas internacionales”, adelantó el ministro.
Más deuda
Por otro lado, el gobierno anunció ayer un aumento del endeudamiento en 2023 de hasta el 4.5%, con el que prevé “liberar” unos 30,500 millones de euros y destinarlos a paliar la escalada de precios de la energía.
La intención del Ejecutivo, que se apresura a realizar su primera ley de Presupuestos y mandarla a Bruselas, es destinar 9,500 millones de euros en un decreto con ayudas ya la semana que viene y otras medidas por 21,000 millones durante 2023.
Para ello, Italia aumentará su deuda en un 4.5%, respecto al 3.9 % previsto anteriormente, para después reducir progresivamente esta cifra al 3% en 2025, según explicó Giorgia Meloni en rueda de prensa.
“Nos habíamos comprometido a esto y con la situación actual no podemos hacer otra cosa”, apuntó.
Su ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, explicó que esta medida, una de las propuestas estrellas de la ultraderecha durante la campaña electoral, “mucho dependerá de la evolución del mercado de la energía”.
“En estos momentos asistimos a una reducción del precio del gas, pero para los meses futuros hay previsiones menos optimistas”, aclaró el funcionario.
De igual manera, Giorgia anticipó su intención de “liberar algunas extracciones de gas italiano ampliando y dando nuevas concesiones”, en el marco de la estrategia por reducir la dependencia del gas de Rusia (Argelia ya es el primer proveedor de gas de Italia).
Por otro lado, el gobierno de Georgia, en funciones desde el 22 de octubre pasado, aprobó su primera Nota de Actualización del Documento de Economía y Finanza (NADEF), con las previsiones en base a la que se elaborarán los Presupuestos para el año próximo.
El texto revisa al alza el aumento del producto interior bruto (PIB), que a finales de 2022 crecerá en un 3.7%, mientras que el gobierno anterior de Mario Draghi lo estimaba en un 3.3% el pasado 28 de septiembre.
Mientras que la economía de la tercera potencia del euro frenará al 0.6 % el año próximo, una previsión en línea con el anterior Ejecutivo.
