SHARM EL-SHEIJ, Egipto (EFE).— El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anticipó ayer en la cumbre climática de Naciones Unidas COP27 que el cambio climático tendrá el más alto perfil en la estructura de su gobierno y que “los crímenes ambientales serán combatidos sin tregua”.

La presentación del mandatario fue un mensaje para una audiencia global, orientado a cerrar de un portazo las posiciones defendidas por el gobierno del derechista y negacionista climático Jair Bolsonaro, y a recuperar el rol brasileño en el frente de la defensa del ambiente.

Interlocutor

También sirvió para posicionar a Brasil como interlocutor y vocero de las reclamaciones ambientales y sociales de los países menos desarrollados, tanto en lo relativo a la justicia climática como ante la arquitectura de las relaciones internacionales, sobre las que reclamó una transformación que dé voz a los menos favorecidos.

“Esta invitación (a asistir la COP27), hecha a un presidente recién elegido antes incluso de su posesión es el reconocimiento de que el mundo tiene prisa de ver a Brasil participando nuevamente de las discusiones sobre el futuro del planeta y de todos los seres que en él habitan”, arrancó el político. “Un planeta que en todo momento nos alerta que necesitamos los unos de los otros para sobrevivir. Que en soledad somos vulnerables a la tragedia climática”.

Ofrecimientos

Entre aplausos, Lula ofreció a todo el mundo que su gobierno “no medirá esfuerzos para acabar con el desmantelamiento y la degradación de nuestros biomas antes de 2030” y que la devastación sufrida por los bosques amazónicos bajo Bolsonaro “quedará en el pasado”.

Así, reiteró que restaurará los controles y medidas de protección de la selva desmantelados por el que fue su rival electoral y que creará un ministerio para los Pueblos Originarios, porque a su juicio son los que deben velar por la Amozonía.

Entre aplausos de la sala fuera de la zona oficial, donde se realizó el evento, y otros que provenían del centro de prensa abarrotado desde el que los periodistas de todo el mundo siguieron el discurso en portugués, Lula ratificó también su papel como figura de la izquierda global.

“Estoy hoy aquí para decir que Brasil está listo para unirse nuevamente a los esfuerzos para la construcción de un planeta más sano. De un mundo más justo, capaz de acoger con dignidad a todos sus habitantes, y no apenas a una minoría privilegiada”, afirmó.

“El mundo siente nostalgia de Brasil. Quiero decir que Brasil está de vuelta”, insistió.

Lula apuntó que las recientes elecciones en su país fueron “observadas con atención inédita” por el mundo” por su papel para contener el avance de la extrema derecha autoritaria, antidemocrática y del negacionismo climático. “Del resultado de la elección de Brasil dependía no sólo la paz y el bienestar del pueblo brasileño, sino también la supervivencia de la Amazonía y, por tanto, de nuestro planeta”, añadió.

 

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