GINEBRA (EFE).— Los salarios en todo el mundo bajaron en términos reales 0.9% en la primera mitad de 2022 por la crisis energética e inflacionaria derivada en parte de la guerra de Ucrania, destacó un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que teme que esto contribuya a una mayor inestabilidad social.
El descenso, aún superior si se excluye de las estadísticas a China (sería entonces 1.4% global), es el primero que registra la OIT en lo que va de siglo para el salario medio mundial, después de que incluso en los años de pandemia hubiera aumentos (del 1.5% en 2020 y 1.8% en 2021).
“Decenas de millones de trabajadores están en una situación desesperada, ya que se enfrentan a una incertidumbre cada vez mayor”, alertó ayer en la presentación del informe el director general de la OIT, Gilbert Houngbo, quien subrayó que la pérdida de poder adquisitivo podría alimentar un mayor malestar social en todo el mundo.
El informe muestra una reducción del 3.2% en los salarios medios de Norteamérica durante la primera mitad de este año, del 1.9% en Europa Occidental y del 1.7% en Latinoamérica, mientras que Asia Pacífico es una de las pocas excepciones con un ascenso del 1.3% (0.7% si se excluye a China).
“La crisis está causada por un incremento de la inflación que está impactando más en países de altos ingresos y sobre todo en el entorno de Europa, que tiene un mayor impacto por la guerra en Ucrania y la subida de los precios de la energía”, destacó en entrevista la experta en salarios de la OIT Rosalía Vázquez-Álvarez.
Europa Oriental es la región con mayor pérdida salarial en el periodo estudiado, del 3.3%, mientras que en África la bajada es del 0.5%, aunque ese continente arrastra pérdidas de poder salarial desde 2015, con un desplome especialmente importante en 2020, del 10.5%.
Los que sufren más
La OIT advierte de que el aumento de los precios de alimentos, combustibles y otros bienes básicos está afectando especialmente al costo de vida de las personas de ingresos más bajos, que normalmente dedican a su adquisición un mayor porcentaje de su sueldo.
En un país como México, cita como ejemplo, las familias de altos ingresos solo gastan 14% de su salario en alimentos y otros bienes esenciales, mientras que el porcentaje en los hogares de bajas rentas sube al 42%.
“La desigualdad de ingresos y la pobreza aumentarán si no se mantiene el poder adquisitivo de los peor pagados y podría ponerse en peligro la tan necesaria recuperación tras la pandemia”, advirtió el director general de la OIT.
La organización que dirige, alerta además de que la inflación está socavando en gran medida el poder adquisitivo de los salarios mínimos y erosionando el valor real de éstos en numerosos países, citando como ejemplos donde han bajado desde la pandemia a España, Estados Unidos, Reino Unido o Corea del Sur.
Ante esta situación, la centenaria organización con sede en Ginebra subraya la necesidad urgente de adoptar políticas diseñadas para sostener el poder adquisitivo y los niveles de vida de los asalariados y sus familias.
Esas medidas pasan por ajustar salarios mínimos en los países donde están establecidos (90% de los Estados miembros de la organización), fomentar el diálogo social y la negociación colectiva, y otras soluciones dirigidas a grupos específicos, como entregar bonos para bienes esenciales a familias de bajos ingresos.
Reducciones del IVA
La OIT también aconseja la reducción del impuesto sobre el valor añadido de estos bienes para aliviar la carga de la inflación que pesa sobre los hogares, lo que contribuiría además a bajar los niveles de los precios.
“Para 2023, si la inflación sigue aumentando al ritmo actual y hay un incremento de los tipos de interés, los países podrían resentirse más y con ellos las familias que más sufren el impacto de la subida de precios”, analizó Rosalía Vázquez-Álvarez.
El informe subraya que en cuatro de las economías del G20 el salario real es ahora menor que en la anterior gran crisis de 2008 (Italia, Japón, México y Reino Unido), mientras que en China, por contra, se ha multiplicado más del doble.
El salario medio en las economías desarrolladas del G20 alcanza los 4,000 dólares al mes, mientras que en las emergentes sería de 1,800.
