LIMA (EFE).— La nueva presidenta de Perú, Dina Boluarte, pidió ayer calma a los manifestantes, explicando que ella no había buscado la presidencia.
“Quiero hacer un llamado a mis hermanos y hermanas de Andahuaylas. Calma, calma por favor”, dijo. “No entiendo por qué mis hermanos… se levantan en contra de su paisana Dina Boluarte cuando yo no he hecho nada para que esa situación exista o se dé”, expresó.
La presidenta habló afuera de un hospital donde una niña recibe atención médica por una lesión en el ojo causada por un perdigón disparado durante las protestas. Dina Boluarte dijo que giró instrucciones a la policía nacional para que no utilicen ningún arma letal, ni siquiera balas de goma, y señaló que las autoridades están trabajando para determinar quién fue el responsable para procesarlo.
Los problemas de Dina se extienden más allá de las fronteras de Perú. Gobiernos de la región se niegan a a otorgarle su reconocimiento como presidenta.
Los gobiernos de Colombia, Argentina, México y Bolivia cerraron filas el lunes en favor de Castillo. Mediante un comunicado conjunto, expresaron su preocupación en torno a su destitución y detención. Aseguraron que aún lo consideran como el mandatario legítimo de Perú y pidieron respeto a sus derechos humanos y que se le garantice la protección jurídica.
