CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El cardenal Angelo Becciu, principal imputado en un juicio en el Vaticano por supuestas irregularidades financieras, fue acusado ayer por la exconsultora Francesca Chaoqui, en una dura audiencia en el tribunal de la Santa Sede en la que incluso se revelaron mensajes con el papa Francisco.

El purpurado italiano está imputado con otras nueve personas en este juicio que desde julio de 2021 trata de esclarecer supuestas irregularidades en la Secretaría de Estado vaticana, de la que fue número dos hasta 2018, y la compra fraudulenta de un edificio en Londres.

En la audiencia de ayer, la número 44, testificó Francesca Chaouqui, una polémica mujer conocida en el Vaticano por haber sido consultora en la reforma económica de la Santa Sede y acabar condenada en 2016 por la filtración de documentos confidenciales en el caso “Vatileaks2”.

Presiones

La testigo acudió con una carpeta con miles de documentos para acusar a Becciu pero también emergieron sus presiones a Alberto Perlasca, responsable administrativo de la Secretaría de Estado hasta 2019 y que, aunque investigado, no fue imputado por haber ayudado en las pesquisas.

En la audiencia se supo que Francesca Chaouqui intentó presionar a Perlasca para lograr una rehabilitación del Papa tras su condena, a fin de que pudiera trabajar en el Vaticano, un propósito para el que necesitaba que Becciu “hiciera de puente”.

Sobre esto, emergió un mensaje en el que decía a Perlasca: “Yo sé todo de ti, de tus relaciones, que empinas el codo más de lo debido, tengo fotos, videos, testigos, si quisiera te destruiría”.

El cardenal, asimismo, reconoció haber escrito una carta al mismo Pontífice argentino para reprocharle que permitiera que Francesca Chaouqui, condenada por dichas filtraciones, participara en un besamanos en el Vaticano en agosto de 2017, apenas un año después de su sentencia.

En la misiva, revelada en esta audiencia de 7 horas de duración y bronca por momentos, el cardenal Becciu expresaba su “profunda consternación” por este hecho ya que, según explicó, el Papa había prohibido “para siempre” su entrada en el Vaticano.

Pero también porque el besamanos implicó una legitimación de la mujer: “Con el besamanos de ayer he sido desmentido públicamente y la señora tendrá más fuerza para seguir demoliéndome con todos los satánicos medios de los que es capaz”, escribía.

Poco después Francisco le respondió pidiéndole perdón: “Lamento si este saludo pudo doler. Me han preguntado si la señora podía venir con sus hijos a la audiencia general para un besamanos y pensé que, si la hace bien, que venga. Además le dijo que casi he olvidado la ‘aventura’ de esta señora”, respondía el Papa.

Por otro lado, Becciu denunció que Francesca Chaouqui tiene “algo” en su contra y negó haber sido él quien ordenara su arresto en 2015 tras la fuga de noticias.

El segundo testigo que declaró ayer en el Tribunal vaticano fue una amiga de la familia de Perlasca, Genoveffa Ciferri, y al parecer instigadora, junto a Francesca Chaouqui, de las acusaciones contra el cardenal.

Aseguró que éste “desde hace años tiene bajo su puño” a Perlasca, que ejerció “presión psicológica para silenciarlo”, temió incluso que pudiera ser “eliminado” y se despidió del purpurado diciéndole: “Seré su enemiga como un ejército en batalla”.

 

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