WASHINGTON (EFE).— La vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, anunció ayer una nueva fase de su plan para frenar la inmigración procedente de Centroamérica con nuevos compromisos con el sector privado que permitirán la inversión de 950 millones de dólares adicionales para crear oportunidades en la región.

Hasta la fecha, el Llamado a la Acción y la Alianza para Centroamérica (PCA, en inglés) que lanzó Kamala en 2021 ha impulsado inversiones de más de 4,200 millones de dólares en compromisos del sector privado para crear oportunidades económicas en El Salvador, Guatemala y Honduras.

Esas inversiones se canalizan a través un acuerdo público-privado entre el Departamento de Estado y la organización independiente Partnership for Central America, en estrecha coordinación con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, en inglés).

Esta estrategia busca combatir la corrupción o a la violencia en los lugares de origen e incluye el apoyo de otros gobiernos y de empresas estadounidenses.

El plan se concentra en Guatemala, El Salvador y Honduras, países que integran el llamado Triángulo Norte de Centroamérica, de donde proviene el mayor flujo de migrantes que busca llegar a Estados Unidos.

Según explicó un funcionario, el plan es un “esfuerzo a largo plazo” que busca “llegar a la raíz del problema”, y que se suma a otros proyectos a corto plazo que abordan “los desafíos inmediatos”.

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