RAFAH, Franja de Gaza (AP).— Camiones repletos de ayuda humanitaria seguían aguardando ayer en la frontera de Egipto con Gaza que se les autorizara el paso, mientras los residentes y grupos humanitarios suplicaban por agua, alimentos y combustibles para los generadores, asegurando que el pequeño territorio palestino estaba al borde del colapso total por el asedio israelí.
Los hospitales de Gaza estaban a punto de quedarse sin luz, lo que pone en riesgo las vidas de miles de pacientes, mientras que cientos de miles de palestinos desplazados buscaban pan.
Israel mantenía sus devastadores bombardeos contra Gaza mientras alistaría una invasión terrestre.
En tanto, los combatientes de Hamás seguían lanzando cohetes y las tensiones se aumentaron cerca de la frontera entre Israel y Líbano.
Más de una semana después de que Israel cortó el envío de suministros, todas las miradas apuntaban al cruce fronterizo de Rafah, la única conexión de Gaza con Egipto.
Los negociadores trataban de concretar un cese del fuego que permitiera el ingreso de ayuda y la salida de extranjeros atrapados.
Los bombardeos israelíes obligaron a cerrar el cruce la semana pasada, y la prensa local informó que ayer hubo más ataques israelíes en la zona. Israel desalojó poblados cerca de su frontera norte con Líbano, donde sus fuerzas armadas se enfrascan en continuos intercambios de disparos con el grupo Hezbollah, que es respaldado por Irán.
En declaraciones ante el Knéset —el parlamento israelí—, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzó ayer una advertencia a Irán y a Hezbollah: “No nos pongan a prueba en el norte. No cometan el error del pasado. Hoy, el precio que pagarán será mucho más alto”, afirmó, en referencia a la guerra de 2006 contra Hezbollah, el cual opera en Líbano.
De un vistazo
Gaza
Por lo menos 2,778 personas ya murieron y otras 9,700 resultaron heridas en Gaza, según el Ministerio de Salud palestino.
Israel
En el bando israelí, más de 1,400 israelíes ya fallecieron.
