• Personas viven cerca de una carretera anegada después de la lluvia, en la ciudad de Rafah. A la izquierda, residentes de la ciudad de Khan Younis desalojan durante las operaciones militares israelíes, ayer
  • Una mujer palestina y su hijo que fueron desalojados de al Franja de Gaza se encuentra frente al hospital italiano Umberto I en el Cairo, Egipto
  • Niños juegan en un campamento de refugiados en la ciudad de Rafah, al sur de la urbe de Gaza

JERUSALÉN.— El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, informó ayer que ordenó al ejército preparar un plan para desalojar a los civiles de Rafah antes de una prevista invasión israelí a la ciudad densamente poblada del sur de Gaza.

Netanyahu hizo el anuncio a pesar de fuertes críticas internacionales, incluso de Estados Unidos, a las intenciones israelíes de trasladar fuerzas terrestres a la ciudad fronteriza con Egipto.

Antes de la guerra, Rafah tenía una población aproxima de 280,000 habitantes y, según las Naciones Unidas, ahora alberga a alrededor de 1.4 millones de personas más que viven con familiares, en refugios o en extensos campamentos de tiendas de campaña tras huir de los combates en otros sitios de Gaza.

Israel sostiene que Rafah es el último bastión de Hamás que queda en Gaza después de más de cuatro meses de guerra.

Imposible eliminar a Hamás

“Es imposible lograr el objetivo de la guerra de eliminar a Hamás dejando cuatro batallones de Hamás en Rafah”, indicó la oficina de Netanyahu.

“Por el contrario, está claro que la intensa actividad en Rafah requiere que los civiles desalojen las zonas de combate”.

La oficina ordenó al ejército y a las autoridades de seguridad que elaboraran un plan combinado que incluye tanto un desalojo masivo de civiles como la destrucción de las fuerzas de Hamás en la ciudad.

Israel declaró la guerra después de que miles de milicianos de Hamás atacaron el sur de su territorio el 7 de octubre, mataron a 1,200 personas y tomaron como rehenes a otras 250.

Trágicas cifras de contraataque

Una ofensiva aérea y terrestre israelí ya mató a unos 28,000 palestinos, la mayoría de ellos mujeres y menores, según autoridades palestinas.

Un 80% de los 2.3 millones de habitantes de Gaza ya fueron desplazados y el territorio se ha hundido en una crisis humanitaria con escasez de alimentos y servicios médicos.

El presidente Joe Biden dijo anteayer que la conducta de Israel en la guerra es “exagerada”, la crítica más dura de Estados Unidos hasta el momento a su aliado.

El Departamento de Estado señaló que una invasión de Rafah en las circunstancias actuales “sería un desastre”.

La operación será un desafío en muchos niveles. Aún no está claro adónde pueden ir los civiles.

Advertencia de la UE

En Bruselas, Bélgica, el alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, consideró ayer “alarmantes” las informaciones sobre el plan de Israel de extender su ofensiva militar a Rafah, y advirtió de que tendría consecuencias catastróficas.

“Los informaciones sobre una ofensiva militar israelí en Rafah son alarmantes. Tendría consecuencias catastróficas que empeorarían la ya desesperada situación humanitaria y el insoportable número de víctimas civiles”, publicó el político español en la red social X.

Añadió que 1.4 millones de palestinos se encuentran actualmente en Rafah “sin un lugar seguro al que ir” y haciendo frente al hambre.

Bombardeo

Ayer mismo, Israel bombardeó objetivos en la sobrepoblada Rafah en la madrugada, horas después de que funcionarios del gobierno de Estados Unidos y agencias de ayuda advirtieran en contra de la ampliación de sus operaciones terrestres a la ciudad del sur de Gaza, donde se han refugiado más de la mitad de los 2.3 millones de habitantes del enclave.

Los ataques aéreos registrados durante las primeras horas del viernes alcanzaron dos edificios residenciales en Rafah.

En el centro de la Franja se bombardearon otros dos lugares, incluyendo un jardín de infantes reconvertido en albergue para palestinos desplazados.

En total, murieron 22 personas, según reporteros de AP que vieron llegar los cadáveres a los hospitales.

Lee también: Violencia por Tierra Santa