• El papa León XIV saluda a una monja en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, durante un encuentro con 8 institutos religiosos
  • El papa León XIV durante el encuentro que sostuvo ayer con integrantes de institutos religiosos en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, donde pasa unos días de reposo veraniego

CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El papa León XIV recibió ayer sábado a ocho comunidades de religiosas y misioneros en el palacio de la localidad de Castel Gandolfo, donde pasa unos días de reposo veraniego, y les animó a “pensar en grande”.

El pontífice reivindicó “la alegría de formar parte de la Iglesia” y les llamó a “pensar en grande como piezas únicas de un diseño que supera toda expectativa, el de la salvación”.

En la audiencia estuvieron presentes los participantes de los capítulos generales de ocho institutos religiosos, organizados en Roma por el Pontificio Instituto de Misiones Externas.

El encuentro tuvo lugar en la localidad de Castel Gandolfo, al sur de Roma, donde León XIV decidió pasar unos días de vacaciones y reposo hasta el 20 de julio, retomando una tradición, la de viajar a este pueblo, interrumpida durante los casi trece años de Francisco.

El pontífice recibió a las monjas y a los religiosos en el patio central del Palacio papal, donde sin embargo no reside porque ha sido convertido en museo. Ocupa otro palacete de sus jardines, la Villa Barberini.

Hoy domingo, León XIV oficiará su primera misa pública en la iglesia de San Tommaso da Villanova y después presidirá el rezo del Ángelus en la Plaza de la Libertad, en el centro de Castel Gandolfo.

Sus vacaciones en este municipio, tradicionalmente más fresco que la capital italiana por estar a orillas del lago Albano, terminarán el próximo 20 de julio, aunque regresará por el puente del 15 de agosto.

El jueves 10 de julio se publicó el Mensaje de León XIV para la V Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores que se celebra el 27 de julio.

El Papa pide a las Iglesias locales y a las instituciones eclesiásticas que inicien una “revolución del cuidado”, visitando y cuidando a los ancianos, quienes a su vez están llamados a “dar testimonio de la esperanza”.

Amarlos, estar cerca de ellos, visitarlos son gestos que tienen un valor liberador y redentor, tanto para quien visita como para quien es visitado, afirmó el papa.

“Visitar a una persona anciana es una manera de encontrarnos con Jesús, que nos libera de la indiferencia y de la soledad”, puntualizó en su mensaje.

Este llamamiento a una “revolución del cuidado” realiza la razón de ser de la Jornada de los Abuelos, que, según las intenciones del papa Francisco, debía servir precisamente como oportunidad para “encontrarse con quien está solo”.

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