CASTEL GANDOLFO, Italia (AP).— El papa León XIV pasó el último domingo de sus vacaciones de verano con varias docenas de refugiados, personas sin hogar y en pobreza, y los voluntarios de la Iglesia que los ayudan, celebrando una misa especial para ellos e invitándolos a la finca del Vaticano junto al lago para un almuerzo de lasaña y ternera asada.

Al darles la bienvenida para el almuerzo, el pontífice expresó que estaba feliz de “compartir el pan” con ellos “en un lugar tan hermoso que nos recuerda la belleza de la naturaleza, de la creación, pero también nos hace pensar que la criatura más hermosa es la creada a semejanza, a imagen de Dios, que somos todos nosotros”.

  • El Papa corta un pastel durante el almuerzo con desfavorecidos
  • León XIV platica en español durante una comida con personas en situación de pobreza y con refugiados de la diócesis de Albano Laziale. Debajo, con fieles durante una previa misa en el Santuario de Santa María della Rotonda, donde dijo: “Somos una Iglesia de pobres, todos preciosos...”
  • El papa León XIV convivió y compartió un almuerzo festivo con personas en situación de pobreza de la diócesis de Albano Laziale en Borgo Laudato Si, en el jardín de las villas pontificias en Castel Gandolfo, Italia, ayer
  • Arriba, el papa León XIV saluda a los feligreses tras el rezo de Ángelus. Durante la meditación expresó su deseo de que las negociaciones de paz y los esfuerzos para poner fin las guerras “tengan buen éxito”. A la derecha, al llegar al almuerzo que compartió con desfavorecidos
  • Tras el rezo del Ángelus, León XIV saludó a los feligreses reunidos frente a Castel Gandolfo. Luego se desplazó al Borgo Laudato Si, unos jardines donde el Vaticano ha puesto en marcha un proyecto de defensa de la biodiversidad, para compartir un almuerzo con un centenar de personas necesitadas

Entre los invitados estaban unas 110 personas atendidas por la oficina local de Cáritas —la organización de beneficencia de la Iglesia—, y los voluntarios que gestionan los refugios, clínicas y oficinas de servicios sociales de la diócesis. Muchos habían asistido a la misa con él en el cercano santuario de Santa María de Albano.

En su homilía, León elogió el “fuego de la caridad” que los había reunido.

“Y les animo a no distinguir entre quienes dan apoyo y quienes lo reciben, entre quienes parecen dar y quienes parecen recibir, entre quienes parecen ser pobres y quienes sienten que tienen algo que ofrecer en términos de tiempo, habilidades y ayuda”.

En la Iglesia, señaló, todo el mundo es pobre y valioso, y todos comparten la misma dignidad.

León, bautizado con el nombre de Robert Prevost, pasó la mayor parte de su vida adulta trabajando con los pobres de Perú, primero como misionero agustino y luego como obispo. Antiguos feligreses y trabajadores eclesiásticos dicen que reforzó enormemente el trabajo de la oficina local de Cáritas, abriendo comedores y refugios para migrantes, y reuniendo fondos para construir plantas de oxígeno durante la pandemia.

El almuerzo se llevó al cabo en el Borgo Laudato Si’, el centro educativo ambiental del Vaticano en los jardines de la villa papal en Castel Gandolfo. El centro lleva el nombre de la histórica encíclica ambiental Laudato Si (palabras en latín que significan “Alabado seas”) del papa Francisco (2015).

Proveedores locales ofrecieron un menú de lasaña, berenjena a la parmesana y ternera asada. Para el postre, el menú incluía ensalada de frutas y dulces nombrados “Dolce Leone”.

Entre los invitados en la mesa de León estaba Rosabal León, una refugiada peruana que ha estado en Italia unos meses, junto con su esposo y dos hijos. Otra que estuvo en su mesa fue Gabriella Oliveiro, una mujer de 85 años que vive sola en Roma, según los organizadores.

Se prevé que León concluya sus vacaciones el martes, pero hay indicios de que planea usar el retiro de Castel Gandolfo en forma regular para salir de Roma.

Con ello retomará la tradición que el papa Francisco hizo a un lado, ya que en sus vacaciones prefería quedarse en la Santa Sede.

Testimonio Comentario de su hermano

El hermano mayor de León, John Prevost, habló ayer con la filial de NBC en Chicago.

Se relaja

John comentó que el pontífice sí se relajó en su descanso, y que de hecho tenía esperanzas de leer un libro durante sus vacaciones —al papa le gustan las novelas de suspenso sobre casos judiciales—, pero no había encontrado el tiempo para hacerlo. Sin embargo, sí usó la cancha de tenis y la piscina de la finca, comentó.

Extraña conducir

John Prevost, quien habla diariamente con el pontífice para comparar notas sobre el acertijo diario Wordle del New York Times, dijo que tenía entendido que lo que León más extrañaba hacer ahora que es papa es conducir su vehículo.

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