El clima de tensión crece en Nepal, en medio de protestas y demandas de transformación.
El clima de tensión crece en Nepal, en medio de protestas y demandas de transformación. Foto de EFE/EPA/Narendra Shrestha

NEPAL.- Las protestas en Nepal han alcanzado una brutalidad inédita, todo comenzó con la decisión del gobierno de bloquear temporalmente varias plataformas de redes sociales como Facebook, X, antes llamada Twitter y YouTube.

Según las autoridades, la medida buscaba presionar a las empresas para que se registraran en el país y se sometieran a supervisión.

Sin embargo, la población, en especial los jóvenes, tomó la medida como un intento de censura y restricción a la libertad de expresión.

Aunque la prohibición se levantó, las protestas no cesaron, por el contrario, crecieron y se transformaron en un descontento más profundo contra la corrupción política y el nepotismo de la élite gobernante.

  • Manifestaciones violentas en Nepal.
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Juventud, desempleo y desigualdad

La llamada “protesta de la Generación Z” se convirtió en un símbolo de la frustración de miles de jóvenes.

Con una tasa de desempleo juvenil cercana al 20%, según el Banco Mundial, la falta de oportunidades laborales es uno de los problemas más graves del país.

El propio gobierno estima que más de 2,000 jóvenes emigran cada día hacia destinos como el sureste asiático o el Medio Oriente en busca de mejores condiciones de vida.

Muchos manifestantes aseguran que el verdadero problema es la corrupción arraigada y la desigualdad de muchos y los privilegios de pocos.

Mientras la mayoría de la población enfrenta dificultades económicas, los hijos de los principales líderes políticos disfrutan de lujos.

 A ellos se les conoce popularmente como los “Hijos de Nepotismo”, un término que se ha convertido en bandera de las protestas.

“Estoy aquí para protestar por la enorme corrupción en nuestro país”, declaró el estudiante Bishnu Thapa Chetri.

“El país se ha deteriorado tanto que, para nosotros los jóvenes, no hay razones para quedarnos”.

De las calles a la violencia

Miles de personas marcharon hacia edificios gubernamentales y residencias de políticos.

Algunos inmuebles fueron incendiados, como lo son sedes oficiales y casas particulares de líderes de alto perfil.

El palacio presidencial y la oficina del primer ministro también sufrieron ataques, muchas imágenes y videos circularon ampliamente en redes sociales.

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Además, varios funcionarios fueron agredidos, como por ejemplo a Sher Bahadur Deuba, líder del Congreso Nepalí, y a su esposa, Arzu Rana Deuba, ministra de Relaciones Exteriores, fueron golpeados por manifestantes.

Para los manifestantes, la censura fue solo la chispa que encendió un malestar más profundo.

Represión y víctimas mortales

En la capital, Katmandú, la policía abrió fuego contra los manifestantes, lo que dejó al menos 19 personas muertas y decenas de heridos.

“Estamos aquí porque nuestros jóvenes están siendo asesinados. Queremos que se haga justicia y que el régimen actual sea derrocado”, afirmó Narayan Acharya, uno de los manifestantes frente al parlamento.

Miles permanecieron en las calles bloqueando carreteras, atacando edificios y exigiendo un cambio radical en el sistema político.

Reacciones del ejército y la ONU

El presidente Nepalí Ram Chandra Poudel, cuya figura es principalmente ceremonial, llamó públicamente al diálogo para evitar una escalada mayor.

De igual forma, el jefe del ejército, Ashok Raj Sigdel, difundió un mensaje en video exhortando a los manifestantes a abandonar la violencia y acercarse a negociar.

Por su parte, el ejército emitió un comunicado en el que reiteró su compromiso con preservar la ley y el orden, aunque no confirmó si desplegará tropas en apoyo a la policía.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres pidió moderación y respeto a los derechos humanos, además de solicitar una investigación imparcial sobre los hechos.

“Las protestas deben llevarse a cabo de manera pacífica, respetando la vida y la propiedad”, señaló su portavoz Stéphane Dujarric.

Un movimiento con raíces profundas

Más allá de la prohibición temporal a las redes sociales, la crisis actual revela un malestar acumulado durante años.

La falta de empleos, la corrupción, la desigualdad y el nepotismo han debilitado la confianza en el sistema político.

Cabe señalar que la propuesta de ley que exige a las plataformas digitales registrarse en el país y establecer una oficina de contacto.

Esto avivó la percepción de que el gobierno busca limitar la libertad de expresión, por su parte grupos de derechos humanos calificaron la medida como un intento de censura encubierta.

Aunque algunas aplicaciones como TikTok y Viber sí cumplieron con el registro, gigantes como Google, Meta y X no han respondido oficialmente.